De los cerdos con moños (maldito julebéc, no me acaba de convencer, pero su frase de los cerdos con moños definitivamente es contundente)

Siempre que te leo me dan unas ganas bárbaras de escribir , pero bárbaras en serio, tan en serio que me rebasan y ya no escribo nada. Eres el culpable del declive de este blog, de por sí tan barato desde el principio.

El principio.

En principio todo es lo mismo, y por eso importa, por eso debe importarte. Por favor, que te importe; por favor, que te importe.

Porque llega un momento en que empeñarte en que no importe lo que no importa, es infinitamente más desgastante que hacer que te importe, que fingir que te importe.

Mis ejemplos de que todo está mal, y no puede tener remedio:

– Que yo siga pensando en términos de “bien” y “mal”, a pesar de todo. Como si no lo supiera.

-Que yo siga pensando en términos de “correcto” e “incorrecto”, como si no lo supiera.

-Que me siga deprimiendo que todo esté como está, como debe estar; como si fuera el gran descubrimiento.

– Que, entonces, en el fondo, tengo esperanza. Que, entonces, me rasgo las vestiduras, como si hubiera algo por qué rasgarse las vestiduras.

Entonces, tenemos a la elefante (¡vaya, hacía tanto tiempo!) que a fuerza de comer lechuga, tomar sabe dios qué potajes del mal, y según ella, hacer ejercicio (¿se imaginan a una elefante corriendo grácilmente, pum pum pum pum pum en cámara lenta con sus carnes cobrando vida propia esparciéndose en todas direcciones? Yo sí) bajó…dos kilos. Bueno, regalémosle otro. Nonono, estoy de buenas el día de hoy, digamos entonces que bajó ¡cinco kilos!!!!

Ok, para tu tren. Estamos de acuerdo en que si un elefante baja cinco kilos no podemos festejar nada porque no se nota ni madres y no se nota ni madres porque le siguen sobrando unos veinte kilos mínimo.

Pero ella no está de acuerdo con nosotros. Ella se embarra unos jeans, se embarra unas blusas de licra para que apreciemos sus bamboleantes lonjas en todo su esplendor y estrena corte de pelo y diademitas con lo que se ve cuerpo de elefante-cabeza de párvula=ridiculez al cubo y recontracubo.

Sin embargo, hasta aquí todo bien, yo pensaba: mira qué bien, deberías aprender, eso es autoestima y no mamadas, eso es apreciar la esencia y no las apariencias (es que vi el video de Los Aterciopelados en la mañana), qué bonito ejemplo de una gorda-sana (a mí no me digan nada, ¿qué no ven que estar “sano” es lo de hoy?), mira cómo es cierto que hay gordos que hacen ejercicio por salud y no se trauman por no estar delgados, ha de aceptar a sus genes gordos, ha de estar satisfecha con su grasosa agilidad, ha de aceptar que en este mundo hay distintas complexiones, qué bonito, qué bonito.

Hasta que por azares del destino me toca estar con ella unos días, y que todo el tiempo se la pasa diciendo: –No, es que ahora que soy delgada; no, es que a los delgados nos queda todo; no, es que estando delgado uno siempre se ve bien; no, es que…

¡Por favor alguien despiérteme de esta pesadilla!!! ¡alguien sáqueme de este mundo paralelo!!!

De verdad, no tengo nada en contra de la gordura elefantiástica. Estoy en contra de no tener un suelo firme debajo, me da pánico mi propia locura pero me da más pánico la de los demás. Porque si los demás están más locos que uno, ¿¡qué nos queda?!!!!!!!

O sea, ¿en qué pinche planeta la elefante se ve a sí misma delgada y realizada???? ¿En qué pinche planeta, cuando además en todos lados te bombardean con EL canon de la delgadez y no mamadas?

O sea, falta de referentes no tiene, que no mame!!!!! O sea, dos ojos sí que tiene, que no mame!

¿No ven que es síntoma de algo terrible? (Porque ejemplos así sobran y nos invaden). ¿No ven que es un problema de percepción de la realidad? ¿Cómo podemos hablar de nada, si sus referentes más básicos y obvios están todos torcidos? ¿Dónde está el fundamento de la epistemología, si el consenso fenomenológico nomás no existe? ¿Cómo puedo decirle a alguien: mira qué sol tan bonito, si ese alguien a lo mejor está viendo una luna espantosa? Y no me vengan con mamadas de que eso es la poesía, si lo de hoy es la ciencia y sus certezas.

Bueno, por eso ya no hablo con nadie. El lenguaje ya no es lo que solía ser.

Y por eso yo me realizo caminando enfrente de la elefante y sus congéneres, hambreadas de tanta lechuga; disfrutando sobremanera sus miradas desesperadas y babeantes a mi heladote de tres bolas, delicioso.

Mmmmh.

 

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3 respuestas a De los cerdos con moños (maldito julebéc, no me acaba de convencer, pero su frase de los cerdos con moños definitivamente es contundente)

  1. La Negra dijo:

    Ahhhhhh, no manches…

    Ha de ser anoréxia invertida, la señorita, en vez de verse al espejo y econtrarse con un ser distorcionado y lleno de lonjas, ve a natalie portman o a Kiera Knightley, pero eso es engaño puro. Si estudiaras psicología podrías hacer tu tésis en su caso… jejeje. pero como dices, ya quisiera yo su autoestima

  2. dijo:

    En serio que sí debe existir esa enfermedad!

  3. boigen dijo:

    Conozco a una mujer que aparte de ser gorda y estar ya bastante entrada en la treintena, ella jura estar igualita que cuando tenía 21 y estar bien buena. Dios.

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