¡Ábrete un blog!

Ok, ahí tienes que una monita tiene 20 años de relación con un monito, viviendo juntos. Tienen 42 años de edad. Relación cláaaaasica: el monito la trata de la chingada, la engaña intermitentemente, se han separado varias veces, cuando los ves por la calle ni te imaginas que están juntos: cada quien va en su rollo, mirando hacia lados diferentes y con cara de tensión a mil.

Pero ese no es el punto.

La monita, claro, está amargada y no pierde ocasión de derramar su bilis pero además, claro, siempre habla en primera persona del plural, dejándote bien claro que su vida en pareja es sólida, hermosa, rosita, madura, moderna y anexas. Dejándote en claro que cuando amas, ya no hay un “yo” sino un “nosotros”. Por favor.

Sí sí, las palabras lo son todo, pero no en el sentido obvio. Es más que los pronombres que uses.

Pero ése no es el punto.

El punto, creo, es que ella no lo sabe y yo sí.

El punto es su sonrisa bobalicona y a la vez de autosuficiencia.

Y claro, cuando ya no puede tapar el sol con un dedo y el monito la engaña con una niña del servicio social, en el mismo lugar del trabajo, y el monito invita a la niña a comer a la casa de la pareja y todos se enteran y empiezan a regodearse y el monito no sólo no lo niega sino que le anuncia que la va a abandonar porque ya se enamoró y la deja sola y se pasea muy orondo con el pueblo con la niña, regalándote otra escena cláaaaaaasica: el cuarentón en plena crisis de edad cogiéndose a la niña apenas veinteañera.

Clásico y comprensible: hasta yo, a los cuarentaitantos, me cogía a una niña de veinte, la verdad.

Y hasta yo, a los veinte, también me hubiera cogido a un deliruco. Pero no casado. Eso de andar con un mono casado como que sí es de muy mal gusto, la verdad. Y conste que no lo digo como mujer casada, lo digo en el papel de hipotética veinteañera. Es de pésimo gusto cogerte a un monito casado. Y es de peor gusto que un mono casado te coja.

Pero ése no es el punto.

 Yo, lo que es enterarme enterarme, no me entero de nada. Lo que sé es por los rumores que todomundo comenta y porque me vienen con el chisme terceras personas. Pero como ella gracias al cielo no me ha dicho nada, pues en teoría yo no sé nada, ¿verdad?

El punto es que ella se lo cuenta a todomundo, menos a mí, pero da por descontado que yo ya lo sé con pelos y señales, da por sentado que su vida me interesa y que el chisme me interesa (bueno, sí)  y que yo debo saber lo que todomundo sabe.

Pero el caso es que yo  no lo sé, y además, no puedo aceptar que lo sé porque ella no me lo ha dicho. Entonces pues yo como si nada pero ella cada vez que me ve viene y pone su cara  y porta la banderita de yo-soy-la-protagonista-del-drama y te suelta frases como: “Con lo que me pasó”, “después del año que tuve” “ya no me puede ir peor”, “bajé de peso por las penas”, “no tengo ganas de salir porque veo a las parejitas tomadas de la mano” y así. Y a mí no me queda más que hacerme la occisa (más), sonreír estúpidamente “no sé de qué me estás hablando y además ni me interesa”, no morder el anzuelo y dejar que vaya con otra persona a contar santo y seña de su desgracia, capítulo miluno.

El punto es que, como sea, por más que me haga la occisa, ya me enteré. Para la otra me arranco orejas y ojos.

Y entonces ya lo tienes en tu cabeza, un dato más, una anécdota más, una patética más. Y ella instaladísima en su papel me lo restriega en la cara exigiendo una respuesta que nunca va a encontrar.

La confusion que me causa. ¿Es acaso un grito desesperado?

¿Es inconciencia?

¿Es incompetencia social? (Aquí yo soy la primera en ignorar qué diablos quiere decir “incompetencia social”.

Lo que sí me gustaría preguntarle: ¿Neta no tienes nadie con quién hablar?

¿NO tienes un “a quien más confianza le tengas?

Porque, como sea, está viviendo un duelo, eso que ni qué.

El punto, creo yo, es saber el momento y el lugar y las personas para cada cosa. Y es totalmente lastimoso que compartas tus duelos sentimentales con los compañeros de trabajo (¡Con los compañeros de trabajo, por dios!!!!!) y con cualquiera que se te ponga enfrente.

Monita, neta: págate un psicólogo, consíguete un amigui de confianza que no sea del trabajo, por supuesto, o ya en la desesperación, te lo digo yo: ábrete un blog, si vieras que es re fácil, man’ta.´

Sirve que no le haces daño al prójimo ni andas causando lástimas. Bueno, sí causas lástimas pero no en tu entorno inmediato, lo cual te da dos puntos de ventaja y dos centavos de dignidad. Y así, usas los internets para seguir manteniendo  lo público y lo privado en sus respectivos cajoncitos.

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3 respuestas a ¡Ábrete un blog!

  1. Bob dijo:

    Había una chica que era como la sexy de mi clase de escultura. Todos querían con ella, y todos le hablaban. Tenía unos pants que tenían leyendas semi-obscenas en el rabo. Era petite y era pelirroja pintada. Tenía su sex-appeal. Anyway, ella si se creía el cuento de ser la reinita del salón, y tenía con qué, pero yo, declaradamente, no le hablaba. Era lógica simple: pensaría que quería con ella, y no era el caso. En un momento, a finales del año, increíblemente, ella me empezó a hablar. No sólo eso, me buscaba en otros días de clases, “me hacía la plática”. Su principal tema era que había un vato con el que quería y nunca coincidían. Era triste, era un vato grandote y bruto. Cosas de la vida. Me mantenía ecuánime y sólo decía “ajá”. Llegaron las vacaciones. Me hablaba por teléfono, hablaba por horas. me decía que saliéramos por ahí. En dichas salidas, me coqueteaba durísimo, como coquetean en las películas, con sonrisitas y miradas de complicidad. Yo no entendía. Le decía a un cuate: “Es la mami del salón, tiene unos pants pegados con leyendas sexies, y me llama a mí, gordo y orgulloso de serlo con mal estilo para vestirse y chistes demasiado geeks, me coquetea, me dice que salgamos de nuevo”. Incluso fue a mi casa por petición propia. No entendía. La chica era una hueva total, su plática era sobre ella, pero tenía derecho de ser la mami del salón. Pasó un tiempo antes de darme cuenta: sólo quería alguien que la paseara. Alejaba a las chicas porque competía con ellas queriendo ser más bonita y sólo hablaba de eso, y alejaba a los chicos que no querían con ella y a los que sí porque su plática era para tragar ciannuro en el acto. Lo único bueno es que le hacía proposiciones indecorosas en la plática diaria a manera de bromas y sólo se reía, entendiera o no. Después de conocerla, me siguió hablando, pero menos. Y sigue siendo de hueva y espantando galanes. Una vez tuve que pasar un día entero escuchando de un vato en otro estado que cuando llegó a visitarlo la abrió, y ella ya veía una semana o dos de fiesta, drogas y amor libre. Si la vida me ha enseñado algo a través de ella, es que en verdad no tiene quién la pele (cosa que la hace caer en hablarle al gordo del salón o, en el caso, de andar con un casado del cuarto piso), así que recomiendo alejarse de ella o, por el otro lado, convertirse en su amiga. No puede ser más de hueva que mi caso. Aunque dudo que también tenga el trasero que la de mi caso rellenaba con la leyenda “Juicy”.

    La vida es misteriosa, dijo el santos.

  2. dijo:

    “como coquetean en las películas”, morí de la risa. Roberto, como siempre, dando en el clavo y exponiendo el ejemplo paralelo perfecto. “Quería que la pasearan”. Esa posición ante la vida de espera, pero de espera errática, de actos fallidos, de huida barata, de encuentros baratos, todo eso me incomoda mucho mucho, me recuerda mi propio patetismo y me abarata mis fortalezas, me confirma que estamos solos como perros y que tal vez eso sea lo mejor de todo.
    Mi sabio instinto me recomienda alejarme de ella, y eso es lo que he hecho, pero de pronto una vocecita me dice que me convierta en su amiga, así cañón “¿y si me hago su mejor amiga?” pero ñeeeeeeeeee, aunque quiera no puedo, el instinto de supervivencia todavía me funciona bastante bien. También me busca y me busca, el otro día hasta mé prestó cuatro películas cuatro, sin que yo las pidiera) “originales y de arrrrrrte” y me dio mucha ternurita. Obvio que se las devolví, un mes después, sin haberlas visto. No podría ser su amiga, ni siquiera le aceptaría un café, me haría sentir como que estoy haciendo mi obra de caridad para resarcir mi karma, y n otengo el estómago para eso.
    Y no, no tiene el trasero, pero sí perdió como 30 kilos, confirmando que toda historia tiene su parte gratificante (bueno, eso siempre y cuando la pobre no se haya hecho anoréxica y/o bulímica). La vida la vida la vida qué es la vida…

  3. Sibila.S dijo:

    Jejejejejeje, sí sí, por eso se hacen los blogs!!! Enorme.

    No sé, supongo que todos necesitamos contar cosas…hay narradores interesantes, narradores víctimas, narradores teatrales, etc. Lo importante es saber en qué contextos se tornan nuestras narraciones … y concuerdo: que haga un blog…quien quita y luego la inviten a reuniones y beba cerveza y tenga una aventura tragicómica-musical gracias a la cual tendrá más material para escribir historias y haga más entradas y…

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