Domingo en la noche

Aunque durante un tiempo miré televisión como poseída (últimamente ya no puedo verla como quisiera) tal parece que no sintonizaba los programas que “debí”: nunca sé de qué hablan los demás, nunca coincidimos en personajes, gustos, chistes, etc. Por más que trato de insertarme en el mundo, nomás no se me da, dolor inmenso. Y entonces, mi capacidad de asombro ahí sigue, aunque me esfuerce por hacerme la indiferente, la apática.

Entonces, un domingo cual más aburrido, un domingo que decido permanecer en casa para hacer algún pendiente de provecho, termino prendiendo la tele. En NatGeo pasan  Drogas: negocio redondo, y hoy el programa va de la heroína. Horror. Ya saben, con las clásicas y obvias imágenes de las venas hinchadas y sangrantes siendo inyectadas una y otra vez, los síntomas de abstinencia, jeringas y más jeringas y blablabla. Oigan, no, sí, qué miedo. Si he de hacerme drogadicta, que no sea de heroína, no, por favor.

Y cuando la morbosidad está a todo lo que da, en el canal de junto, en el mismo horario, está la maravilla de Princesitas . Nunca en la vida había visto algo así, y tampoco había imaginado, ni en las más espantosas pesadillas, la existencia de algo tan espantoso. O sea ¿en qué cabeza cabe? Ya lo sabíamos, pero ¿acaso ya no hay moral, por el amor de dios?

Sin lugar a dudas, entre las drogas y entre Princesitas, éste último es el programa más espeluznante, perverso, horroroso y anexas que pueda existir en la historia mundial. Y bueno, no es el programa en sí, sino la existencia de esas madres y esos concursos y toda esa barbaridad.

Prefiero, mil veces, ver y pensar a cientos de pobres diablos inyectándose heroína, en vez de ver a niñas de 0 a 12 años concursando para reinas de belleza. Son las dos caras de la misma perversidad, pero la de los concursos es la cara más sordida y espantosa, a mi parecer. “Por eso estamos como estamos”

Para variar, seguro he sido la última en enterarme de ese programa y de esos concursos.

Ash.

Pero, a pesar de todo, seguiré resguardando mi capacidad de asombro. He dicho.

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4 respuestas a Domingo en la noche

  1. Oscar dijo:

    jajajaja, totalmente de acuerdo, es peor ver como deforman a las proximas reinas de belleza :s haciendolas soñar inyectandoles aire en el cerebro, mejor la inyeccion de heroina…

  2. Ross dijo:

    ¿que ese de las princesitas no violan los derechos del niños? Maquillan a esas pobres niñas, las vuelven superficiales y testarudas, se creen reynas del mundo y muy a penas saben leer, las hacen amar el dinero y la belleza, ¿que clase de personas serán cuando crezcan?

  3. dijo:

    Oigan, sí, están los derechos de los niños que, como todos los demás, valen para maldita la cosa. Osh, todavía más deprimente.

  4. Boigen dijo:

    Por fortuna no tengo televisión.

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