Maldita sea

Hoy salí de mi cuchitril y me encontré a unos niños. Mejor dicho, ellos me encontraron a mí.

Aclaración importante: antes, los niños siempre (“antes” y “siempre” ¿qué tal?) me habían odiado y rehuido como de la peste; y era mutuo.

Continúo:

Eran tres. Pero había uno que me robó el corazón, me platicó muchas cosas, gratuitas, como debe ser. Me decía “miss”. “Miss, él es Kevin (ya no hay moral, pues), él es ya-no-me-acuerdo- y yo soy Cesáreo (¿no les digo?) y somos amigos”.

Maldito llamado de la selva.

———————

La historia de mi vida en una anécdota:

Cuando yo era todavía más enana (hace siglos), en un curso de la biblioteca, había que iluminar unas figuras y después recortarlas. Yo me tardé años en iluminar sin salirme del borde, hasta que otro renacuajo me dijo ¿y para qué no te sales del borde, si de todos modos lo vamos a recortar?

Maldita sea.

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3 respuestas a Maldita sea

  1. Mirak dijo:

    Jajajaja!! qué pinche niño el que te dijo aquello tan cierto de “para qué si de todos modos”
    Saludos!! Me gusta tu blog
    K

  2. Ross dijo:

    Joooojojojojo que risa con el renacuajo, jaaaaaajajaja. Te iluminó la vida entera.

  3. matt dijo:

    makes me want to drink alchoholic beverages

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