Nada que postiar

Pues sí, los veinte mil escritos que tengo no acaban de cuajar y no me hallo, la inspiración se fue para el otro blog que a  unas cuantas entradas ya tiene un éxito bárbaro (oigan, qué pinche morbosa es la gente, no mamar, se pasa…ya entiendo el éxito de Laura en américa y anexas), así que mejor me puse a vaciar fotos de mi cel:

El otro día compré un boing en la calle (¿ya no los venden en las tienditas, o sí?). Recuerdos memorables de mis épocas en la primaria. Ahora el triangulito viene ligeramente más pequeño.

Una estúpida casa con estúpidos arbolitos y plantitas.

Un cielo enojao

Me invitaron a ritos satánicos en inglés, no mamar. Fueron al trabajo y preguntaron ¿quien habla inglés? (sí, aquí es pinche novedad un idioma más) y el pendejo del secretario, sin preguntar ni nada, que me manda llamar y ya no me los puedo quitar de encima: me regalan libritos en inglés, me sermonean, me dan folletitos, me hablan y visitan al trabajo… También me enteré de que son los únicos en el mundo que enseñan masivamente la lengua de señas, para captar a la población sorda…

La veladora no milagrosa del mundial…Shiale, qué partido tan deprimente

Los monitos de la mesa de atrás mantuvieron el ánimo hasta el último momento, cantaban un gran repertorio, gritaban, echaban porras. Qué gran lección de fidelidad y optimismo…

Un pie y un papelito misterioso

Un estúpido servilletero

Un estúpido servilletero y unos estúpidos lentes

Una infantiloide mano

Un estúpido smoothie (o  un estúpido vaso y un estúpido popote)

Otra estúpida foto

Otra más

O sea, es obvio que Ratita y yo no tenemos ya nada de qué platicar, jiji, porque en el café me pongo a sacar fotos estúpidas en vez de concentrarme en nuestra grata mutua compañía.

Un vaso de agua nunca antes visto (Y aquí me acuerdo de los pobres nazis ortográficos que ni sabían corregir: “es un vaso con agua…”) No, tarados, es un vaso de agua, a ver si aprenden

Bellas artes, desde un coche en movimiento

Una estúpida mancha que parece vomitada, así tuve que andar todo el día, maldita sea

Mi gran acto de rebeldía: usar calcetines diferentes, cuidando que nadie se dé cuenta, claro. Pero ahora sí me falló, porque para la sesión de meditación budista a la que empecé a ir la semana pasada, hay que quitarse los zapatos. Ni modo

Estoy aburrida

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2 respuestas a Nada que postiar

  1. Lear dijo:

    ¿Qué otro blog? ¿Dónde? ¿Cómo?

  2. dijo:

    Uuuuuuno que…
    Oie, muchas gracias por venir solamente a preguntar por el otro blog, ¿eh? qué amable. Tendrás que conformarte con esta piltrafa, porque el otro sí no tiene madre y podrán matarme antes de confesar que yo escribo algo así. Lo único que puedo decir es que es un experimento antropológico, ajá, en torno a la angustia existencial con mayúsculas, y pues sí está cabrón el quorum. Chau

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