De búsquedas sin fin

Empecé a tomar clases de fotografía y revelado blanco y negro, con cámara “de las viejitas”. Yo que pensaba que iba a ser una clase equis, pero resulta que en el pueblo está la Fototeca Nacional, así que mis maestras son de lo mejorcito, y qué miedo. Y la cámara de Ratita (que obvio ya es mía, jijiji) que no me gustaba porque decía “y ese vejestorio qué y ya desapareció del mapa de la modernidá y blablabla” resultó la mejor de todas las que llevan mis compañeritos y todomundo se queda “ahhh tu cámara está padrísima y hace un madral de cosas y es la octava maravilla” y yo “sí, ¿verdad?” y ya la quiero y la adoro.

En la súper foto no se aprecia bien, pero efectivamente tiene 8mil funciones que no sé qué onda y me tiene sumida en la más profunda incertidumbre existencial porque apenas vamos en la comprensión del diafragma y el obturador. La velocidad va desde 1000 hasta los 30 segundos con una B de bulbo que no sé para qué diablos sirve. Y arriba de 1000 hay una P de program que tampoco sé con qué se come.  Y luego hay 8mil botoncitos y palanquitas y numeritos y letritas extra que ni la maestra me sabe decir bien qué pez. Y ayer que en el centro le compré un telefoto, el viejito que me lo vendió vio mi cámara y, después de deshacerse en cumplidos, explicó que el program tiene cinco programas diferentes y aparte una palanquita para doble exposición que para sacar dos fotos en una que no entendí ni madres y me sumió en más y más incertidumbre. Ahora mi cámara es mi peor enemiga.

No, no es cierto. Sí estoy confundida y abrumada pero no me preocupa. Confío en que con el tiempo y la práctica toda esa información y las 8mil funciones irán tomando forma, el rompecabezas se armará y todo será color de rosa. Teoría y práctica. Información y experiencia. Poco a poco. Equivocándose. Jugando. Echando a perder.

Y a ver qué sale.

Y hoy mi maestra de teoría, examinando mis fotos (ejem, destrozándolas porque están horribles las pobrecitas “pero pus es que son de celular, comprendan, ja”) que le da al blanco, mejor voy a ir con ella en vez de con la loquera: “tus fotos son muy íntimas, estás en búsqueda de ti misma, y tienes mucho ojo para los detalles, son además muy femeninas y blablabla y no te gustan las personas”.

Pero sí me gustan las personas, ¿o no? Digamos que sí me interesan. Y mi telefoto me servirá para gastarme hartos rollos en 8mil retratos, a ver si encuentro lo que busco.

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2 respuestas a De búsquedas sin fin

  1. Lear dijo:

    Qué gran y divertida frase la que se pregunta sobre si te gusta la gente y que responde que, más bien, te interesan. ¿Algo así como objeto de estudio?, o ¿más bien ya pura resignación? Y es que digo, estando todos tan alrededor, puede que no quede de otra.

  2. herr Boigen dijo:

    Diviértete. Yo casi nunca me atrevo a tomarle fotos a la gente tan de cerca. Me da miedo que se caguen. Pero de lejecitos sí me atrevo xD

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