¿Me puede repetir la pregunta?

Ayer me pidieron ayuda.

Me gusta ayudar, ya lo he dicho. No porque me haga sentir bien, lave mis culpas, busque la autocomplacencia o las puertas del cielo; no. Me es fácil, demasiado fácil, diría yo, ponerme en los zapatos de los demás, comprender su situación y, si en algo puedo cambiarlo, lo hago.

Con esto, no crean que soy de esas ladillas insoportables que andan repartiendo consejos a diestra y siniestra cuando nadie se los pide, no qué horror, líbreme el señor. Tengo bien claro que los consejos se piden, no se dan; y que cualquier ayuda vale para maldita la cosa si el otro no quiere o no puede recibirla.

Ahora que lo pienso, ¿qué diablos quiero decir con “ayudar”? La verdad es que no tengo ni la menor idea de cómo se puede ayudar al otro. Soy de esas personas que nunca encuentran nada bueno para decir, para consolar, reconfortar, animar. De las que quisieran salir corriendo y regresar a leer un libro, a mi burbujita, a la tele, a donde no pase nada. Me da una impotencia y me hace sentir completamente inútil.

Me pasa hartas veces, porque puedo afirmar que sí hay algo en que soy buena: en escuchar. No sé hablar, no sé relacionarme, no sé coquetear, no sé ser divertida, ni ocurrente, ni especial, ni simpática, ni ni ni ni…

Pero, maldita sea, puedo escuchar.

Con esto quiero decir que puedo saber perfectamente lo que me están tratando de decir, lo que ocultan con lo que dicen, leo su cara, su cuerpo, su ropa, sus gestos, sus palabras. Puedo adivinar todo lo que se muestra tras bambalinas, oculto para cada uno casi siempre. Puedo entender su confusión, sus complejos, su cobardía, su dolor, su circunstancia; no sé, tengo una imaginación muy fructífera, sólo en este terreno.

El problema es que me hago cruces con tanta información, me hago demasiadas preguntas… es como si me bombardearan y no supiera qué hacer con ello, no soy psicóloga maldita sea. No me quita el sueño ni nada, pero no sé qué hacer con ello, y mucho menos qué decirles.

El caso es que, a pesar de que en la superficie soy la persona más seria, callada, introvertida, hostil, inadapatada y anexas  (porque en el fondo amo al mundo y me encantan las personas y me gusta tener amigos bonitos, claro; pero pus el pequeño detalle es que ambos aspectos no conviven chido), no saben las historias con que me llegan. De por sí con sólo mirarlos veo muchas cosas, y encima ellos vienen a mi cueva, a mi exilio, y despepitan, soy su maldito bote de basura.

He sabido, sin amistad ni tiempo ni confianzas de por medio (y encima añadan mi cara de pocos amigos que tengo) de violaciones, miedos, rupturas, robos, fraudes, favores sexuales, deudas. Vienen y me entero de las versiones de una historia, X es mala y me hizo esto y aquello; X es un pan del señor y meto las manos al fuego por él. No es que tengan que ser historias de crimen y horror para quejarme, pero ¿hay algo más horroroso que te muestren su vida, su interior, en charola de plata, así nomás porque quieren hablar con alguien, y mira me pasó esto, y me siento así o asá? Y luego sin cobrar ni un quinto, oigan.

Lo que más me trauma, querido bló, y perdón por repetirlo pero es que nomás no entiendo, es que sería lógico si yo anduviera haciendo amiguis a la menor provocación, o me la viviera platicando y chismeando, o interrogara sin piedad acerca de sus vidas y detalles morbosos.

Pero no, yo nun-ca he preguntado nada. Es más, cuando ya me están platicando santo y seña, ni así pregunto, me da pena, me siento una intrusa, me gana la timidez ¿y qué pasa? pues que se sueltan y se sueltan con detalles a más no poder y se siguen como hilo de media y yo maldita sea ¿ahora qué hago?

Confieso que me gusta y se me da esto de la escuchada, no sé qué es primero. Y el morbo es el morbo, cómo no. Y antes de que me digan yo ya lo adivino. Pero no lo entiendo, y lo peor, no sé qué decirles. Porque siento la necesidad de que debería decirles algo, consolarlos, hacerles saber mi comprensión, no sé. ¿Será que lo veo como una cuestión de dando y dando, aunque yo no haya pedido que me den nada? ¿Me siento culpable por saberlo? ¿A fuerzas les tendría que decir algo? Y es este sentimiento e impotencia lo que no me gusta.

Ya perdí la cuenta de todas las veces que me han dicho: “esto sólo te lo cuento a ti, ¿eh?” ¿Debo dar las gracias? Oh, qué afortunada soy; no me digas, me halagas con esta distinción, o ¿qué diablos?

Y está la impotencia de no poder decirles a gusto lo que me encantaría: “pero si tú te lo buscaste, no te quejes. Lo puedes arreglar así o asá, pero claro, nunca te atreverás, porque primero tendrías que enfrentar dos tres cosas sobre ti. Yo sé lo que va a pasar: vienes, te estás desahogando conmigo, y saldrás  a continuar con lo mismo hasta el resto de tus días”.

Y en esta ocasión: “Ya lo sé, ya lo sé, no necesitas decirme nada. Si nada más de verla hace dos años me di cuenta de que le está dando vuelo a la hilacha (diría mi abuela) bien y sabroso, y tú con unos cuernísimos pero claro, estás desesperado porque la necesitas, la necesitas; dices que la quieresquelaamas, pero en realidad sólo te conviene su compañía. Tu afán de poder o de manipulación o tu poca autoestima hizo que te casaras con una cuasianalfabeta que dependiera de ti, y ahora que la mejoraste ya se te fue de las manos, llega a casa y te ve con asco y desdén, porque a diario se codea con hombres mejores que tú (según ella) y todo ha sido por tu culpa, ja. Pensaste que sólo tú la ibas a usar, pero fíjate que no, no resultó tan pendeja como la creíste, ella te usó más, le cambiaste la vida y ahora ella te deshecha a ti. Pero ahora te sientes mal, sufres, quieres terapia de pareja, pero me dices que ella no quiere no quiere, pues claro, porque ya no te quiere ni desea arreglar nada, entiéndelo, ya está a años luz de ti y de tu relación…”

Pero sin poder decirle nada, excepto: “ve con la loquera, ve ve ve ve, si tu esposita no quiere no puedes obligarla, ve tú y te va a servir, pase lo que pase lo vas a necesitar” -Pero es que me dice que… y el otro día, y yo me siento y….  -“AGGGHHHH, cállate, cállate, no necesito ni quiero oír tus dramas, que ya lo sé todo, cállate y ve al diván a hablarlo, no yo no yo no yo, ¿hasta cuándo?”

Bueno pero ya, no pasó a mayores, logré callarlo elegantemente con mi grandioso y atinado consejo, a cada intento de contarme los detalles de su trágica historia yo le repetía mi atinado consejo, shu shu shu.

Creo que el universo me está diciendo a gritos que equivoqué mi vocación. ¿Será tiempo todavía de enmendar, y volverme rica cobrando por lo que ahora hago gratis?

—–

En el mismo orden de ideas, ¿cuántas veces puedo ver la primera temporada de Project Runway sin cansarme?

Acaba de venir un viejo borrachísimo con el clásico de que le robaron su cartera (¿en la cantina de aquí junto?) y que necesita cinco pesos para el pesero. Qué miedo, porque estaba solita y no se quería ir. Puse mi peor cara y me contuve de molerlo a golpes, maldita lacra, cómo me dagan la madre. Ah, sí, que amo al mundo ¿verdad? menos a los viejos alcoholiquines. Los chavitos de prepa que abarrotan la cantinucha pues pasan, pero un viejo alcoholiquín me despierta mis ímpetus nazis.

Jay, el ganador del primer Project Runway, es igualitito a mi hermano, jajaja.

“Fuimos amables contigo sólo porque nos dabas lástima”

Me quedo con la vibra del final de Glee

¿?

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2 respuestas a ¿Me puede repetir la pregunta?

  1. Lear dijo:

    El asunto con escuchar es que casi nadie sabe hacerlo ya. Supongo que sí, que es una cualidad y una cruz. Ahora bien, como cualidad podrías administrarla. Para eso, te ofrezo el paquete de excusas y/o actitudes para cuando quieras negarte:

    -“Perdona, tengo que ir al baño, es que tengo diarrea”.
    -“Eso me recuerda cuando se murió mi abuelo”.
    -Si alguien se acerca y le ves intenciones de hablar, habla tú primero y di algo parecido a “qué bueno que te veo, te quería preguntar si conoces algún especialista en hongos del pie”
    – Y mi favorita, de autoría de uno de mis héroes: “Put it in an email. Then I can ignore it at my pleasure” o, del mismo autor: “Life is precious. I’m not going to just sit here listening to your pathetic fucking dribble”

    Te dejo la referencia, el blog vale la pena: http://sleeptalkinman.blogspot.com/

  2. Becca dijo:

    Muero de la risa con tales sugerencias tan atinadas.
    Uff, qué buen sitio, ooootro más para pasarme horas leyéndolo. Ah, y para deprimirme más: mil8milseguidores y otros tantos comentarios… No cabe duda que …debería dejar de dar pena con mis tonterías.
    Saludos

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