Ambiente tóxico, III

Otra cosa terrible es que nunca hubo enfrentamiento como tal. Pura mala vibra, conspiración a mis espaldas y complicidad del jefe. No sabía qué hacer. ¿Acaso reclamarle de frente? ¿Pero reclamarle qué exactamente? Confusión, estrés, impotencia. Lo único que pienso que más o menos me protegió fue que económicamente estoy mejor que todos ahí, incluso que el jefe. Además estaba delgada, mejor dicho, las demás están más gordas que yo, porque la verdad ni siquiera estoy flaca y así es fácil que la ropa se te vea mucho mejor (y estoy casada y tengo coche y me gusta arreglarme y sé lo que me queda y lo que no). Tenía un coche bonito (¡y nuevo! Lo cual es todo un acontecimiento, pues sus carcachas son de segunda o cuarta mano, si bien les va).

TODO ESTO DEBERÍA SER IRRELEVANTE, ESTÚPIDO, NO TENDRÍA POR QUÉ MENCIONARLO SIQUIERA.

Pero resulta que ahí están bien acomplejados por el dinero, y “parecer” es lo más importante. Como te ven te tratan. Y el parecer o “tener dinero” les provoca respeto. De esto también me di cuenta después, porque de entrada no me fijo en esas cosas y en una ciudad más grande eres incógnito total entre tantos millones. Pero ahora me doy cuenta de que eso debió protegerme de más ataques o humillaciones. A pesar de su odio y de su acoso, como que le medían por cómo yo luzco.

Así son de ignorantes. Se ensañan más con el que luce débil, o “pobrecito”. Es cierto que esos rasgos a su vez representan desventajas para mí, me hace blanco (ya me he informado sobre el mobbing, pero demasiado tarde) pues les despierta odios y resentimiento y envidias, pero repito, he visto cómo “el dinero” les impone respeto, entonces, se queda en la envidia y temen dar pasos más agresivos y directos. Sólo una vez tuvo el cinismo de ella reclamarme airadamente: ¡oye, el jefe ya se está dando cuenta de que no trabajas conmigo, así que más vale que cambies y hay cosas que no me dices acerca del trabajo y no hay comunicación!

O sea no podía creerlo. Me acusaba de lo que ella hacía desde el mero principio y me habló en un tonito que no mames. Y lo peor de todo es que no estaba del todo equivocada porque como ya dije, efectivamente yo hacía eso pero como respuesta a su misma actitud, a las pautas que ella misma marcó o que yo dejé que marcara. Sólo en esa ocasión medio discutimos porque yo le contesté en voz baja (estábamos en plena área con público por ahí) pero encabronadísima echando chispas por los ojos: pero si tú eres la que escondes todos los documentos, arriba dices una cosa y aquí haces otra.

Es lo único que recuerdo que dije, pero lo que sí es que tenía miedo, impotencia, no sabía claramente qué decirle porque me tomó totalmente por sorpresa. Lo bueno es que varias personas me han dicho que cuando me enojo doy mucho miedo y, además de encabronada, me veo en total control de la situación y entonces luzco como calculadora y serena y eso hace enojar todavía más a los demás. Espero que así haya sido en esa ocasión porque la realidad es que estaba muerta de miedo, impotencia, desconcierto y confusión. Esta persona es muy astuta y mala y tiene una gran seguridad para decir las cosas, es cínica y no duda en hacer lo que sea para obtener lo que quiere, siempre por las malas. Seguramente por eso es que le simpatiza al jefe, son iguales, vienen de la misma pinche selva.

De todo esto ya pasó tiempo, pero ahora que lo recuerdo me siento muy mal, impotente de nuevo, y ENOJADA CONMIGO MISMA PORQUE SIENTO QUE YO FUI LA CULPABLE, QUE YO PERMITÍ ESTA SITUACIÓN. NO QUISE DAR CRÉDITO Y NO QUISE ENFRENTARME COMO SI ESTUVIERA EN UNA VECINDAD.

Sin quererlo fui la víctima.

ESCRIBO ESTO Y ME DA CORAJE PORQUE ME VEO COMO UNA DÉBIL ESTÚPIDA INGENUA QUE NO SUPO QUÉ HACER PARA EVITAR ESTA SITUACIÓN.

Mi cerebro me dice que actué correctamente, dentro de lo que cabe, dentro del marco de mis valores y mi educación y en un mundo donde reina el sentido común. Pobre pendeja, aquí vine a confirmar que es el menos común de los sentidos. Quiero consolarme pensando: “no caí en su juego, no me rebajé a su nivel, no perdí la clase, no perdí la serenidad ni les demostré pérdida de control. A lo mejor piensan que soy una dejada pero no entienden más allá de su educación junglesca. No me hicieron perder mi centro y caer en su dinámica, yo seguí en mis nubes rositas producto de que crecí en otro mundo, mejor que el suyo”.

Pero eso no me hace sentir bien, no me consuela, no me reconforta.

Me siento mal.

Siento ganas de gritar, de llorar.

De regresar el tiempo y de actuar diferente. Protestar, protestar, gritar, acusar, caer en su terreno de batalla.

Pero es que no nada más era ella, sino también el jefe estaba detrás. Preferí confiar en su arbitrio, pero no resultó.

Pensé que el jefe tenía sentido común, sentido de lo correcto y que ahí reinaban las cualidades, el perfil y el desempeño laboral.

Pero no. Al jefe le gusta fomentar y escuchar chismes. Es obvio que no llegó ahí por su currículum, ya que ni siquiera logra articular frases coherentes en un tiempo decente, es una tortura escucharlo sin morirse de sueño a los diez minutos, cuando sólo ha logrado vomitar dos frases. Cuando salimos de su sala, nadie sabemos descifrar qué diablos quiso decirnos u ordenarnos o qué se yo. Para él hay consentidos y no consentidos. Los primeros son los que le dicen chismes y andan buscando qué inventar y envidian al prójimo; y le hacen la barba y le rinden pleitesía y le dicen “licenciado” y le demuestran miedo y fervor y les va de la chingada igual que a él, y su vida es un asco económica, corporal, laboral, parental y amorosamente. Los no consentidos son los que trabajan y se esfuerzan para ser buenas personas=NO HACERLE DAÑO A NADIE.

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7 respuestas a Ambiente tóxico, III

  1. Ross dijo:

    Caíste en la trampa de las mujeres golpeadas: sentirse las culpables, las que lo provocaron. Poco te falta para sentir que hasta lo mereces.

    ¿Por que no inviertes esa envidia? Conviertela a tu favor, enorgullecete, presumeles, que a quienes les afecte lo que tienes o quien eres sea a ellos no a ti.

    Pisotealos!!

  2. Lear dijo:

    Maldita sea con la grilla oficinista-gubernamental (y bueno, no sé si sea gubernamental tu oficina, pero lo presiento). Yo es que no sé si haya algún remedio contra ella, porque hacer bien el trabajo no la combate, aunque siempre ayuda para estar tranquilo. Lo que sí es no entrarle al juego, porque luego uno se convierte en ellos y deja de notar las diferencias. Enójate, que esa es justamente la diferencia, tú puedes ver qué mierda está pasando realmente, y ellos no lo verán jamás. Ya sé, ya sé, eso no sirve para nada, pero es lo más animoso que se me ocurre decirte.

  3. Becca dijo:

    Ay oigan, si estaba en cursivas y toda la cosa. Pero ok muchas gracias, le voy a pasar los consejos. Y sí, Lear, buen presentimiento, es una oficina gubernamental, que según lo que he leído, es donde más se da el acoso laboral, qué horror. Pero en las empresas a lo mejor se da menos, pero son más sádicos.

  4. Lear dijo:

    Ahhhhhhhhhhhhhhh, ¡por eso lo de las cursivas…! Ya, pues es que uno se va con la finta, pues.

  5. Ross dijo:

    Oops! yo no entendí lo de las cursivas =S
    me lo pueden explicar con manzanitas? jajajaja

  6. Becca dijo:

    Ross: puse cursivas porque se supone que indican que estás citando un texto o una persona.
    Es que no advertí de la nueva sección de este esquizofrénico blog: Mujer casos de la vida real. Y aunque no sea yoyoyoyo (como si supiera quién soy), como decían los comerciales cursis televisos: “si golpeas a una, nos golpeas a todas” o algo así. Y me han pasado varias de las situaciones que puse, sobre todo el ambiente con las mujeres, qué horror, oigan, ¿por qué odiarnos si la vida es tan bonita; y luego por pura pendejada?
    Y por cierto a diario convivo con actitudes hostiles y también me pasa lo de los “consentidos” y los chismes y un montón de cosas de no creerse…; y me acaban de contar una cosa bien fea de que el luser además es defraudador y acosador sexual en otras oficinas y tiene como veinte demandas…
    Ay oigan, de lo que hacen que me acuerde…
    Ah, y qué bonitos consejos de ambos dos, aunque sean muy diferentes.

  7. Ross dijo:

    Ouch!! eso me pasa por no leer jaja, Gracias Becca

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