El puto desfile de reyes

Apenas alcancé a llegar, cinco minutos antes de que empezaran a cerrar la avenida y se armara el desmadre. Apenas si pude meter el coche. Dos horas preparando el cierre, y como cuatro horas que duró el puto desfile…¿Qué pinche chiste le ven a estar parados horas para ver un pinchurriento desfile de pueblo? ¿Quién inventó esas mamadas? Como si los niños fueran unos pendejos. Por cierto, estuvo cagado que un mono disfrazado, con cabezota incluida (no sé quién se supone que era, cómo se ve que no tuve infancia) que se quita durante unos segundos la cabeza-disfraz porque como que algo le molestó, y en seguida toda la gente exclamó “ahhhhhhhh” con gran desilusión, y luego en coro: “¡fuera, fuera, fuera, fuera! O sea cómo, ¿ha sido el responsable de miles de niños traumados para toda la vida por romperles la ilusión, al grado que desató la furia de las masas?

Sí, soy una amargueta, pero no alcanzo a comprender qué tiene que ver la infancia y la ilusión de la llegada de los reyes y la chingada, con atropellar los derechos de los ciudadanos que tenemos la desgracia de vivir sobre la avenida nominada para semejante mamada, y los de todo el pueblo porque su mugroso cirquito desquicia el tránsito, la circulación (ah, porque el desfile casi atraviesa todo el pueblo, o sea, en grande), cierran calles y avenidas y todo lleno de gente y coches porque tal parece que es el acontecimiento del año y todo el pueblo se traslada en manada para contemplar el pinche desfile.

¿Cuántos de esos niños son realmente felices? ¿Cuántos de esos niños disfrutan del desfile al igual que disfrutan de su vida, de su familia, de una comida decente?

Cualquier estadística nos dice que lamentablemente la mayoría no. La inmensa mayoría. Hace unos pocos meses, con motivo de la desgracia de la guardería ABC, Lammoglia invitó a unos especialistas en derechos de la infancia. Fue un programa aterrador. Cifras espeluznantes, que escribo según mis recuerdos: diariamente mueren niños a manos de sus propios familiares, torturados, golpeados, vejados. Y los que no mueren, pues así viven, en familias violentas, en un entorno de alcoholismo, golpes, violaciones. O de vil descuido: desnutridos, con la tele de niñera, con miedo, bajo rendimiento escolar, sin comunicación, sin cariño, sin salud básica. Y contra lo que podría esperarse, los especialistas mencionaron que dichas cifras han aumentado con los años, lejos de disminuir. Como la violencia en la pareja, que ha “evolucionado” y ya no espera para desatarse en el matrimonio, sino que empieza desde el noviazgo, sin  discriminar estratos sociales ni académicos. De hecho, es impresionante cuántas jóvenes universitarias toleran violencia de sus parejas.

Es en lo que pienso, sí, soy amargueta. Sé que cualquiera lo hubiera vivido diametralmente diferente: ¡qué felicidad que el desfile pase enfrente de mi casa, lo puedo ver desde la comodidad de mi ventana, sin mezclarme con la gente, sin empujones, sin el frío culero!

Pues yo no. Yo me amargo y me encabrono porque cierran la pinche calle durante horas y horas, ¿dónde está mi derecho al libre tránsito? Y el pinche ruido de las bocinotas que, claro, pusieron cada cinco metros, otro atropello al prójimo. Y veo el desfile y las multitudes desde mi ventana, y pienso en esos pobres niños. Desgraciadamente serán sus pocas y únicas horas de felicidad en todo el año.  Y me encabrona, y me emputa y me deprime.

La infancia está de la chingada en nuestro país. Y en el pueblo peor, porque tiene unos de los más altos niveles de pobreza y marginación. Y de los primeros lugares en alcoholismo. Todavía hay un chingo de cantinas cada dos por tres. Y es de todos los días ver a niñitos echados como perros afuera de ellas, en la banqueta, esperando que su papá salga después de horas de emborracharse. Y ver niños trabajando. Y con sus caritas manchadas por la desnutrición. Sin necesidad de irte a una colonia marginada o al cerro o a las comunidades alejadas.

Para no ir más lejos, NINGUNO DE MIS COMPAÑERITOS planeó a sus hijos (lógico, no han planeado nada de su vida). Ninguna cuidó su embarazo, ni su parto, ni nada más. Paren como animales. No conocen la nutrición, ni el ácido fólico, ni la búsqueda de nuestro interior, ni la grandeza y divinidad de dar a luz una vida humana. –No –me dicen cada cinco minutos- si tener un hijo es lo más bonito del mundo, ya anímate-. “¿Ah, sí?” Pienso yo. Lo dicen como si hablaran de perritos. No, si los perritos son bien bonitos, dan una ternura, y unas ganas de acariciarlos y abrazarlos y llevártelos a tu casa… Pero los bebés no son perritos, pendejos. A ver si entienden de una puta vez, y a ver si  se enteran que existen métodos para decidir tus embarazos y tu sexualidad, a ver si se enteran que hay un mundo más allá de nacer, crecer, reproducirse y morir.

Y tener un hijo es algo sagrado y hay que esforzarse con toda el alma por estar a la altura de las circunstancias.

Cómo me gustaría gritarles: “¡¿sí, pendejos? ¿y si es tan bonito cómo es que ni siquiera lo planeaste? ¿cómo es que ya no metiste a tu hijo a la secundaria? ¿cómo es que el otro día me confesaste que te madreas a tus hijos, que te desquitas con ellos? ¿cómo es que no sabes de quén es tu último bebé? ¿cómo es que lo único que comiste durante tus tres embarazos fueron puras mugrosas enchiladas de fonda, y eso cuando te acordabas de comer? ¿y además te enfermaste bien culero y no te cuidaste en lo más mínimo ni respetaste tus incapacidades médicas? ¿y ni siquiera te enteraste que estabas embarazada sino hasta el tercer mes, y antes de eso te medicaron bien cabrón y luego lo quisiste abortar y por eso el pobre angelito nació medio muerto y sobrevivió después de un mes en el hospital?¿y nada más nacen, y directo a la guardería, con el pinche frío que hace aquí todas las mañanas, o con la abuelita o con quien se deje? ¿por eso se te enferman a cada rato, por estar en la guardería en el contagiadero y en el descuido? ¿y por eso tus hijos han trabajado desde los quince años, cuando para empezar es ilegal? ¿por eso los tienes muertos de hambre y tienen que trabajar? ¿por eso les das el ejemplo que les das? ¿por eso se pelean con sus parejas delante de sus hijos? ¿por eso nunca les han leído un puto libro (ay, ya hasta los libros salieron puteados)? ¿por eso tuviste un hijo cuando apenas si puedes vivir al día; entonces qué vas a hacer si se enferma de algo grave?, o bueno, ni hablar de que puedas meterlo a estudiar música, o idiomas, o qué tal que necesita una escuela activa? ¿y por eso se casaron porque se embarazaron; producto de una urgencia y compromiso social y no de un deseo común; en ese hogar va a nacer tu hijo? ¿por eso tu hijita de 16 años ya te hizo abuela?

Sí, culeros, viéndolos a ustedes me doy cuenta de que tener hijos es bien bonito…

Viéndolos a ustedes me convenzo más de lo que quiero: decidir mi vida. Disfrutar mi relación y fortalecerla, para que, como dice Françoise Dolto, el bebé que llegue sea un regalo en una pareja ya de por sí feliz por sí sola. O si quieres ser madre soltera, pues lo mismo, procurar estar bien contigo misma para poder dar a alguien más. Un bebé no debe ser la unión forzosa de nada. Y ácido fólico desde años antes, pendejos. Y análisis médicos años antes también, pendejos, para ver que todo ande bien. Y el papanicolau, y la colposcopía. Y alimentación. Y ejercicio. Y diván. Y yoga y meditación.

¿Se imaginan, después de todo eso, qué chingón hacer el amor buscando el milagro? No, pendejos, ustedes han decidido no imaginar ni madres. Y un embarazo gozoso. Y luego recibirlo al mundo con su nombre completo, con veneración, con dicha.

MIRARLO(A) A LOS OJOS: “TE RECIBO, -NOMBRE Y DOS APELLIDOS-, COMO DIGNO REPRESENTANTE DE MIS ANTEPASADOS” (se me salen las lágrimas nada más de imaginarlo). Y amarlo, respetarlo y procurar su desarrollo integral. Procurar que sea una personita autónoma. Que sea un niño feliz, cuya única preocupación sea jugar y jugar, imaginar.

Sí, ser padres no significa que su única diversión sea ver el puto desfile de reyes, para que después los pobres regresen a su desdicha habitual.

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4 respuestas a El puto desfile de reyes

  1. Lear dijo:

    Madre mía, había tardado en pasar debido a problemas técnicos que sigo experimentando y me encuentro con el post más grinch de la temporada. ¡Qué maravilla!. Ahora bien, creo que te faltó canalizar tu ira contra los desfilantes (¿desfilantes?, en fin) y público en general, puesto que si tu casa está justo frente a la avenida, las posibilidades de lanzar pequeñas pero molestas cosas a la gente son infinitas. Algunas sugerencias para desfiles siguientes:

    – Las pistolas de diábolos son efectivas para esas situaciones: son silenciosas y el daño que producen (sobre todo a la distancia) no es tanto como la molestia e incomodidad de quien lo recibe.

    -Clips impulsados por ligas en un clásico de toda infancia (en esos momentos de la infancia quedaba claro quién era feliz y quién infeliz), nunca hay que desaprovecharlo.

    -Las serbatanas son de utilidad invaluable, una buena pluma bic que escupa bolitas de papel encremado es una buena arma de protesta.

    -Si el plan es ya mancharse, bolas grandes de papel de baño encremado son óptimas, aunque junto con botes de yogur semiabiertos, son mejores para objetos en movimiento que ya no pueden regresar a madrearse al delincuente menor.

    -Por último, una buena manta que aplique el tan famoso “Puto el que lo lea” es un buen remedio de protesta, aunque menos catártico.

    Por lo demás, concuerdo contigo en todo (la ofensa al número de cantinas me ha hecho dudar un poco, la verdad), pero aún así un desfile me parece inofensivo con respecto a todos los males de los que hablas. Un elefante por la calle no arregla ni empeora nada, por desgracia, como sí lo agraban constantemente los bueyes que habitan el planeta. Abrazoy feliz año.

  2. Becca dijo:

    juar, juar,juar, juar! (oh, ya ni me acordaba de La familia Burrón, flash back traicionero ¿hay otros?), pero qué buenas sugerencias. Ups, pero mi mentecita se había ido a lo vandálico de plano: quise sabotearlo cortando los cables de las bocinas, pero qué hueva levantarse en la madrugada para hacerlo, y el frío… bueno, sí, soy una gallina.
    Reconozco que el desile es inofensivo y hasta podría empezar a encontrarle la diversión, sobre todo si es detrás de mi ventana. Pero qué buen pretexto para una rica catarsis, me alegro de haberme ido como hilo de media, jojoojo

  3. Ross dijo:

    Sopas, fuerte y directo, al que le caiga el saco que se lo ponga

  4. De acuerdo. Ya en la práctica es más dificil, pero eso no excusa hacer el mejor esfuerzo.

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