El pueblo donde vivo, antídoto para anoréxicas y bulímicas en potencia

Otra ventaja (según como se mire) es algo que merece entrada aparte y que da para una investigación antropológica-sociológica-filosófica-mercadológica-psicoanálitica-psicológica y anexas:
En mi pueblo de diez casas las gordas en todas sus variantes (gorditas, lonjudas, rellenitas, llenitas, taz, anchas de huesos, corpulentas, gruesas, patas flacas torso ancho, de complexión mediana, ooobesas, mórbidamente obesas, asquerosamente obesas, obscenamente cerdas) son un exitazo sexual. La pongo como ventaja porque yo soy de complexión mediana, todo mundo me dice que estoy bien, pero desde niña me sentí gordísima porque según yo -y lo sostengo y lo sostengo- en el defe yo veía puras chavas delgadísimas. O sea, también había gordas pero nadie las pelaba más que para burlarse y ponerles apodos, de ahi en fuera eran totalmente ignoradas por el sexo opuesto, nunca tenían novio ni pretendientes ni nada parecido (bueno, Becca, esto es una nota al margen porque todo este desmadre merece horas y horas de terapia escritura recuerdos etc.). El caso es que es un hecho que en el defe las que rifan son las flacas, todo acorde con los anuncios de tele y la sofisticación globalizante y el estereotipo de belleza y blablabla. Tú abres cualquier revista puberta y adolescentil y mujeril (tú, eres, veintitantos, vanidades, cosmopolitan) y todas las que ves ahí son flacas, y más hace 15 años cuando yo era adolescente. Ése era el mensaje que yo veía. Porque ahora ya le han querido bajar con discursos de doble moral: siguen las mismas modelos y tallas en revistas y tele, pero te dicen: lo que importa es lo de dentro, que la belleza real, que bájenle a la anorexia y bulimia; pero antes yo veía sólo un discurso.
Y cuando llegué aquí al pueblo, hace algunos años… ¡sopas! Pura pinche gorda en todas sus variantes caminando muy acá, mus sexosas, luciendo las lonjas, con camisetitas y pantalones a la cadera, pero cañón, Becca, así una invasión visual para mis ojos extranjeros. Las lonjas al aire, con aires de soy-súper-buenota en pubertas, adolescentes, universitarias, señoras, todas! Y las ves en la calle con novios hasta guapos. ¡Los chavos afuera de las escuelas dándose besotes bien atascados con las gordas que a veces ni las pueden abarcar con los brazos! Entonces me dije a mí misma: “si hubiera crecido aquí qué complejos ni qué anorexia ni qué bulimia ni qué traumas, al contrario, hubiera sido yo la pura onda, hasta hubiera sido de las “populares” jajajaja, guácala.
En la calle los hombres son bien acosadores, te dicen desde inocentadas hasta guarradas, pero las que se llevan todos los chiflidos y piropos y guarradas siempre son las gordas.
Y lo del estudio antropológico y anexas viene por lo siguiente:
– yo digo: odio a las gordas, guácala, qué no se ven en un espejo. Pero esto es asunto para terapia, seguro viene de mi reflejo, inseguridad y odio amí misma y a nadie le interesa y es un pensamiento condicionado por mi origen dfectuoso y el contexto y blablabla y ya me conoces, Becca. Nivel subjetivo personal parcial neurótico.
– Nivel que se esfuerza por ser objetivo pero sigue siendo superficial: Qué padre que aquí no rifan las flacas porque así se evitan trastornos alimenticios y no se fijan tanto en el físico y qué saludables.
– Peeero he aquí el problema que yo veo: no es que acepten a todo mundo tal y como es, es que aquí las gordas son la pura bomba. Y tengo que agregar un dato importantísimo: en los siglos pasados, a este pueblo llegaron franceses e ingleses que dejaron descendencia y mestizaje, así que hay mujeres guapérrimas según los cánones occidentales: altas, blancas y con un cuerrrpazzzo, delgaditas delgaditas pero con unas caderas, unas nalgas y unas pierrrnasss, Becca, que yo sin ser lesbiana, las veo con la baba de fuera. En el defe difícilmente vi chavas con ese cuerpazo y, cuando las había por la calle, todo mundo volteaba; aquí las ves por todos lados, peeeero casi nadie las pela.
Ahora bien, si es un hecho indiscutible que ahora la sociedad está invadida de mensajes publicitarios occidentalizantes, que si muchos autores “pesadísimos” escriben sobre el poder de los medios, que si la tele nos bombardea, que los anuncios, que el poder de la imagen, que el estereotipo de belleza que nos imponen, que la globalización, que cómo nos manipulan, que la uniformidad del ser humano, que aunque vayas a China ya todos visten igual y se ven igual; que alguien me explique por favor lo que pasa en mi pueblo.
Con esto de la imagen que nos venden sobre la mujer muchos se han rasgado las vestiduras: que los niveles de anorexia y bulimia se han disparado al cielo, que si las modelos de la pasarela son un insulto a la salud, que si en Cibeles o en Milán ya prohibieron las modelos esqueléticas precisamente para mandar un mensaje de viva la salud a la sociedad, que si ya prohibieron la talla cero y doble cero en Argentina, que si en España el gobierno pagó un estudio en todo el país en donde se tomaron medidas a cientos de mujeres reales para homologar las tallas porque se comprobó que las tallas varían terriblemente de una marca a otra y entonces cuando las mujeres nos medimos las prendas en las tiendas y resulta que de una falda somos talla 2 y en otra tienda somos talla 6 entonces nos sentimos como ballenas y dejamos de comer porque estamos al pendiente de la talla y los kilos y las lonjas y todo mundo queremos ser delgadas.
O sea, todo lo anterior, esté bien o mal, ES UN HECHO. ¿Cómo te explicas, Becca, lo que pasa en este pueblo? ¿Acaso no ven tanto la televisión como en las grandes ciudades? ¿No leen las revistas, no ven programas gringos, no están al pendiente de la moda? ¿O sí ven todo eso, pero no lo asimilan como suyo, sino como algo lejanísimo que no les atañe? ¿Todavía están en la primitivez donde lo que atrae sexualmente son las Venus frondosísimas símbolo de la fertilidad? ¿En el fondo los hombres están acomplejados, se sienten poca cosa y entre una chava igualita a las de la tele y una gorda, prefieren a la gorda porque no merecen “algo mejor”? ¿Las gordas aflojan más y mejor que una delgada? ¿Quieren a las gordas para pasar el rato y divertirse y tirárselas porque son más calientes que las flacas? ¿Y las mujeres por qué diablos no se acomplejan al ver las revistas y la tele, por qué no siguen los cánones homogeneizantes occidentales?

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