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Contra el aburrimiento

-¡Luser, alguien pregunta por ti!

-¡No me digas! ¿Dónde está?¿Ya me vio?¿Está afuera, todavía no ha entrado?-. Y corre a esconderse detrás del escritorio más cercano. Se tira al suelo, muerto de miedo, se agazapa como si estuviera en una trinchera bélica en peligro de muerte.-Avísame si entra, que no me vea, que no me vea.

El otro, con solidaridad infinita:

-Sí,sí, ¿agáchate bien, túmbate todo que ahí viene! Te va a descubrir, corre a la derecha.

El luser, obediente, se arrastra cual gusano para esconderse tras otro escritorio. El lastimoso espectáculo se prolonga para que varios lo veamos, unos con la risa contenida, otros de plano se alejan para soltar la carcajada.

El amigo solidario ya no aguanta más:

-¡Jajajajajajajaj! ¡No es cierto, luser, no es nadie! jajajajjajajajjajajja

Que no se diga que nuestros días no tienen episodios divertidos.

Ah, sí, ¿que porqué el luser cae todas las veces? Pobre, no tiene la conciencia tranquila: digamos que es un poquito transa, ya casi se le acaban las víctimas en el pueblo de diez casas, pero que no cunda el pánico, su astucia le permitirá encontrar nuevas presas siempre, pues sabe ser encantador, es muy educado, cortés, tiene presencia, sabe conocer a la gente, excelente conversador, buen amigo, buen padre, buen esposo, buen trabajador, buen amante, reparte consejos a diestra y siniestra, alardea de un sinfín de experiencias edificantes, te quiero te amo se me parte el corazón con las injusticias del mundo…

Claro que el divertimento, si estás a tono, dura dos minutos. Después te sientes en un abismo más hondo por haber presenciado y participado de semejantes visiones.

El hoyo, quinta región

 Desde hace casi dos años, así está el pueblo por todos lados, a punto de dejar de ser pueblo de diez casas para convertirse en pueblo de veinte casas.

La gente se queja del tránsito: -!Qué horror, hice veinte minutos, el tráfico está horrible!-. Ayyyyyy, ternuritas, pienso yo. Lo malo es que así como va, en poco tiempo ya no me va a dar ternura, que sí está creciendo mucho.

Otro regalo de aniversario

 

Chispa

¡Miren lo que me encontré el otro día!

Ay, ya ni me acordaba! ¡Pero cómo no, si las leía todas cuando era niña, en la biblioteca de mi colonia! Ash, ¿será porque eso fue ya hace milenios?

Los misteriosos hoyos negros... Los misteriosos hoyos negros… No, pues en esta revistaba te informabas de todo… (ash, ya me contagiaron mis compañeritos, jijiji)

Pones la imagen a contra luz y puedes ver los huesos de Mariana. No se puede apreciar bien con las fotos, pero  todos los dibujos son hechos a mano.

¡Los experimentos del tío Bolita! NOnononnoo, estaba yo extasiada con este hallazgo, quería robármelas en vez de sacarles foto

Ay, qué tiempos aquellos… Y ya no las hacen como antes… Y los niños de ahora ya no son como en mis tiempos…

Hace unos días no tuve internet en casa, entonces fui como tres veces a un internet cercano a subir entradas al blog.

Ash, ya había empezado a escribir sobre el monito que atiende y blablabla pero ya lo borré porque…

El caso es que a raíz de esas ocasiones, cada vez que paso por ahí (que es muy seguido) el monito se me queda viendo, a veces está con amigos y cuchichean y voltean a verme hasta que me pierdo en el horizonte cual si obedecieran una señal. Eso es ya sea pase yo a pie, me estacione enfrente del changarro para ir negocio de al lado, pase con mi esposo; voltean a verme pasar.

Lo clásico es que yo le haya gustado y aplique lo de primero de primaria de: “mira, esa es la niña que me gusta, jijiiji, ay ¿a poco no está bonita?”. Además en este pueblo la norma es que a cualquier monita le digan de cosas en la calle, no hay que estar despampanante ni mucho menos. De hecho, algo cagadísimo que siempre me pasa es que cuando voy por la calle en mis peores fachas así feísima, me dicen de cosas y hasta me han invitado un café, jajajaja. (¿Otro aspecto perverso del machismo? ¿Si vas partiendo plaza se sienten intimidados?)

Pero ojalá sea eso, porque para seguir con el tema semanal de la paranoia, recuerdo que se paseaba por el locar y supongo que veía las pantallas, y ahora sospecho que a lo mejor practica el espionaje en sus máquinas y vio que estaba subiendo cosas a mi blog y desde entonces lo lee y entonces es de: “mira, ahí como la vez de modosita, ésa es la loca que escribe todas estas sandeces”

Si me estás leyendo, monito: pues en uno de esos días escuché tu edad. Ya pasó la época de las miraditas y cuchicheos en grupito, ¿no?, sea cual sea el motivo.

p.d. Tu conexión está bien pinche lenta (la de internet)

Aviso oportuno

Ahora que lo veo escrito pues a lo mejor no están tan graves ni peculiares los casos de mis compañeritos. Total, no hace falta estar en un trabajo equis para encontrar especímenes; volteas simplemente y ya está.

El sexo, el alcohol, la estupidez, los complejos monetarios, las deudas, están en todos lados. Pero es que hay un contexto kafkiano que no te la crees… Y es que no es cualquier trabajo, o al menos eso se supone, ingenua de mí. NO sabes si reír o llorar o simplemente te quedas en la fascinación de esos espejos.

Pero bueno, para evitar la paranoia sabandijesca y resaltar el aspecto antropológico y pseudoperiodístico-verídico-hipotético y documentoso de este blog, próximamente inauguraremos una sección intitulada:

El amigo de una amiga…

Con múltiples variantes, según la memoria traicionera de Sabandija (y es que tiene tantos amigos y escucha tantas historias que a ellos les pasan y además le gusta interrogar a no conocidos con tal de buscar casos representativos del género humano):

El primo de un amigo me contó / La prima de una compañera supo que…/ El otro día escuché que a alguien le dijeron…/ Un amigo…

Porque claro, el mundo no puede ser privado de tan imprescindibles estampas.

Y no hace falta que Sabandija los conozca personalmente para documentar los casos, nada humano le es ajeno y viceversa. O sea, Sabandija ya es una piltrafa con tanta información, ya no sabe qué casos presenció y cuáles le contaron, así que ni intenten preguntarle al respecto, por favor.

Pero tengan por seguro que todo lo dicho aquí ha ocurrido. ¿Si lo imagino ya sucedió? O podría ocurrir. O podría ser soñado. O… En algún lugar, quién sabe.

Mis compañeritos me hacen sentir todavía más culpable, y por las cosas más nimias, irrelevantes y sobre todo imaginarias. De por sí la culpa judeocristiana y el cuerpo y qué miedo sentirme bien y anexas la traigo bien arraigada en mi adn. Y ahora por su culpa he añadido la paranoia ante la maldita pregunta fundamental que a cada rato me hacen: ¿CUÁNTO TE COSTÓ? Todo  lo que tenga que ver con dinero, cuánto, cómo lo pagas, dónde vives, etc etc etc.

Puta madre, una pregunta tan inocente y que a veces es totalmente pertinente, ahora ya es motivo de alarmita con foquito rojo y toda la cosa en mi cabecita.

O sea, no mamen, me hacen sentir como marciana de la galaxia más lejana. Todavía fuera yo una rica millonaria dices, bueno, pobres, con razón quedan impactados por mis posesiones de oro y diamantes. Pero para nada, todo lo contrario. Lo ÚNICO que me diferencia de ellos, incluyendo al jefe, es que YO NO VIVO AL DÍA NI ESTOY ENDEUDADA con todas las casas de crédito del mugroso pueblo y los agiotistas particulares y las tarjetas y las cajas de ahorro y la señora de los dulces y la señora de la comida y la lista interminable.

Y no lo estoy no porque gane más (exceptuando el jefe). Gano lo mismo que muchos de ellos (y nuestro pueblo está en el último lugar en el tabulador de sueldos del país…), pero no gasto más de lo que gano, pendejos. No sé cuál sea la pinche ciencia de administrar las entradas, además teniendo la grandiosa ventaja de gozar de un sueldo (poco o mucho) fijo, cada quincena no falla.

Total que, bueno, con lo de la administración monetaria y las pendejadas que cometen al respecto ahi luego me desahogo en otro post, pero el caso que todos los días pasa algo así:

-Pido una ensalada riquísima, enorme, higiénica y blablabla. Inocentemente me dirijo al pseudocomedor, una monita me ve y –óooorale, se ve bien rica-. Y viene el interrogatorio: ¿la hiciste? ¿la compraste? ¿la pediste? ¿dónde? ¿cuánto te costó? -35 pesos. –Exclamación, ojos y jeta de sorpresa mayúscula, de modo que me doy cuenta de que el precio resulta exorbitante y debí haber mentido y dicho que diez pesos. Ah, y que en pagos quincenales.

-Orita vengo, voy al dentista. -¿a dónde? – En “poneraquílazonamásnaisdelpueblo”. -¡aaaaaaaaaayyy, óoooorale!- al tiempo que me barren con la vista con envidia y desdén infinitos. Vuelvo a darme cuenta de que debí haber mentido y dicho un consultorio patito en colonia equis.

Pobres, no quiero ni imaginarme la cara que pondrían de saber cúanto me está costando el chistecito. PERO ESTE PRECISAMENTE ES EL PROBLEMA: por su culpa empiezo a considerar todo bajo su óptica (su de ellos) el precio de muchas cosas que pago y digo: “no mames, es una fortuna, qué horror, debo callar este secreto tan espantoso y monstruoso”.

Es como los libros. Es un hecho que me gusta leer, no es presunción ni nada, y cualquiera aceptaría que todomundo debiera leer habitualmente. Y pues entonces compro libros (al igual que muchos monitos que de seguro se sienten muy orgullosos de hacerlo y ni se fijan en que lo hacen). Y los libros cuestan equis cantidad, yo lo sé y es lo más normal del mundo. Sí, puedo reconocer que la mayoría de los buenos libros están en equis editoriales y cuestan de 300 pesos para arriba en promedio (Herder, Acantilado, Siruela, Trotta, etcétera). Y pues ya, ¿no? PUES AHORA GRACIAS A MIS MALDITOS COMPAÑERITOS EMPIEZO A SENTIRME CULPABLE Y AVERGONZADA. ¿Es pecado mortal comprar dos libros que cuestan 750 pesos cada uno? (ver post anterior de -los-últimos-libros-que-compré-me-da-hueva-poner-la-liga y de-seguro-ya-me-tardé-más-en-poner-esto-que-si-hubiera-puesto-la-liga).

Claro, yo sería feliz si los libros costaran 10 pesos, pero no es así, lástima. y pues los compras. O no y te vas a aplastar las horas en los silloncitos de las librerías hasta que los terminas.

-El otro día una compañerita vio la etiqueta del precio de un libro que andaba por ahí: -¡NO MANCHES! ¿ya viste cuánto cuesta? ¡CUATROCIENTOS PESOS! ¿PUES QUÉ HACE O QUÉ?-. Bueno, yo creo que le dio la diabetes por la impresión que desde entonces no ha superado. Por supuesto que nunca ha ido a una librería ni por equivocación.

-La cultísima monita que me da para muchas anécdotas, proclama su amoooor y devociónnnn por los libros y es la cultura personificada, tiene orgasmos intelectuales cuando ve un libro de Sepan cuántos, y de plano tiene orgasmos múltiples cuando dichos libros ¡están encuadernados! Me da muchísima vergüenza decirle: no,pues yo tengo tal libro en Edhasa, o en… no, pues es que cualquier edición decente es más cara que Sepan cuántos.

-”el otro día fuimos a… y se me ocurre ver los precios de las gafas de sol “de marca” y !qué impresión! Nononnono, ¿pues qué hacen? con eso pago dos rentas…” En ese momento estaba usando las mías y rogué a los dioses que no me fueran a interrogar al respecto. A mil por hora planeé la respuesta: “no cómo crees, éstas son chafitas”. No lo hicieron, yo creo que no se imaginaron que eran ese tipo de gafas, y menos que no tengo unas, ni dos, sino tres!, y que quiero otras…

-¿vamos al cine? O ¿vamos a comer? O ¿vamos a tomar un café? –Nooooooo, no tengo dinero, a ver si ora que llegue la quincena…

-¿quieres pedir una ensalada? Es que piden un mínimo para que las traigan hasta acá. –Uy, nooooo, es que ya se me acabó el dinero. (Y falta más de una semana para la próxima quincena, y gana lo mismo que yo, y no tiene hijos ni “poneraquílosmilesdepretextosquedicenparajustificarquenuncatienendinero”) Y me quedé sin ensalada.

Pero ya más o menos estoy entrenándome, de perdida ya sé decir con cara de inmensa congoja :” ay, no tengo dinero; híjole, ojalá nos paguen mañana; oye, cuándo crees que nos paguen; ¿en cúantos pagos?”. Y cuando todavía no rayamos: “ay no le hagas, qué voy a hacer pobre de mí nada más traigo dos pesos ni para el pasaje me alcanza”.

Test

¿Por qué la taz-güanabí-perro-parado ya no deja estela de zorrillo veinte metros y veinte horas tras de sí?:

a)    está más muerta de hambre y no ha podido comprarlo cada semana, dado que se vaciaba la botella

b)   se preocupó altruistamente por el olfato del prójimo

c)    le llegó la iluminación del buen gusto (al menos en esto, porque en la ropa y en LOS ZAPATOS…)

d)    leyó este blog (ups, ojalá que no)

e)    su flamante esposo se lo prohibió, claro, al igual que los escotes y mil cosas más

f)     sus múltiples quehaceres esposiles-esclaviles ya no le dejan tiempo para vaciarse la botella durante una hora

g)    algún buen samaritano le rogó que la bajara a la naquez y a la contaminación olfativa

Ya no me quieres…

Así me decía el luser últimamente.

Puta madre, cómo me cagaba oírlo. Nunca te he querido, imbécil, lo que pasa es que últimamente me da una pinche güeva poner mi cara de hipócrita y no tengo paciencia para tus pendejadas. Estoy harta de ser el bote de basura de tus fantasías que ni tú crees.

El caso del luser es un caso trágico. A ver si lo posteo en mil entregas. Da horror y compasión. Pero aquí no hay desmadres del destino, aquí es pura y llana pendejada del sujeto en cuestión.

“Yaaaa no me quieeeeres” no sé cuántas veces al día, cada que pasaba junto a él. “Peeero salúuuuudame. Peeeroooo abráaaaaazame….”  No pude, lo siento, guácala. Y luego su besote babeado en la mejilla, en cámara lenta con mi cabeza entre sus manos para evitar escapatoria, sintiendo sus asquerosas barbas. Entre mil motivos, porque apesta. A que no se bañó o a que no se bañó y se vació la botella de loción que te da el golpe.

Una vez con dos segundos de contacto en el saludo, me dejó toda mi ropa apestosa, fue horrible. Terminé con un dolor de cabeza y la garganta a punto de cerrarse por tremenda peste. ¿Cómo es posible tanta inconsciencia? ¿Y acaso ya tiene atrofiado el sentido del olfato, además del cerebro?

Después de muchos lloriqueos, ya no pude más. -No, es que la verdad no me gusta tu loción. Y eres un asco y no sé cómo puedes andar en este mundo y tus cuentos maravillosos y pobre de tu hija con un luser de padre muerto de hambre flojo deshonesto mentiroso y todos tienen la culpa menos tú pobre víctima y me das mucho miedo porque eres mi prójimo y me recuerdas que todos tenemos un luser dentro y podría terminar como tú nononoono gracias porque te veo y sé exactamente lo que no quisiera ser.

-Ay ¿a poco no te gusta el perfume? ¿tú no usas? (en tonito como de, ay o sea no?). -No pues la verdad yo prefiero bañarme. Y a veces sí uso, procurando usar algo decente en cantidad, calidad y buen gusto, imbécil. Es que tengo sinusitis y además soy muy mamila para los olores (cierto).

-Qué bueno que lo dices, ya sabes que puedes decirme lo que quieras, yo te quiero mucho, eres una niña muy especial, inteligente, blablablablablalbblbalalalal, te aprecio te valoro y zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz, yo no me molesto, somos adultos zzzzzzzzzzzzzzzzzz.

Y ya no me saluda y pone su cara de a ver a qué horas se avienta del puente más cercano. Pero era eso o seguir aguantándome y enojarme conmigo misma.

Tacos y libros

Querido diario,

El otro día fuimos al defe a dar una vuelta nomás y recargar los pulmones de smog, que ya hacía falta. Tacos en El abanico, de las mejores taquerías de la urbe, en la colonia Tránsito. Los de cecina enchilada son deliciosos, y los de pastor, y los de bistec, y los de cecina normal, y enooooormes, y las multitudes abarrotamos el enorme local (cuatro mil kilos de carne en un día normal, dos mil en un día flojón!) y las banquetas. Y la eficiencia absoluta de los monitos taqueritos, llegas, te abres paso entre la multitud, pides tu orden y en dos segundos ya tienes tu plato lleno. Desmesura, rapidez, eficiencia, ricura, todo en un mismo lugar. Gracias, espero mi comisión.

Luego fuimos a la Rosario Castellanos, y logramos decidirnos. Dije: quiero leer algo decente, hace mucho que no leo algo clásico. Y tómala, que compramos una maravilla:

Memorias de ultratumba, de Chateaubriand, cuatro volúmenes, en Acantilado.

Sólo falta que lo lea, claro.

Y dije: y también debería leer algo de filosofía y anexas, que he echado mucho la flojera al respecto. Y tómala, que compramos:

Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, de Deleuze y Guattari, en Pre-textos.

Sólo falta que lo lea, claro. Y que le entienda…mmmh, dejémoslo en que lo lea. De El anti-edipo no paso de la primera página, qué se fumaban esos monitos…, pero la lucha se le hace…

En la noche, hamburguesas al carbón riquísimas enfrente de Plaza Tepeyac, una monstruosidad, de las primeras plazas al norte de la ciudad, que va desde calzada la villa hasta ¿congreso de la unión? No, una avenida antes, cuyo nombre no recuerdo.

Ah, las hamburguesas están en la esquina de mi calle (mi de mi alter blogueril):

Y ya, de ahí nos regresamos al pueblo.

Quiero decir que me gustan esas salidas con mi calabacita. Mi ratita y yo juntos, paseando, comiendo, platicando, en el coche, escuchando música, cantando y bailando la cabeza, “ése es un roooolóoon, ratita, todo un clásico ¿a poco no?”, yo cambiándole y cambiándole al radio cazando canciones en el dial “¡ya deja de cambiarle!”, ¿me quieres, ratita? ¿te acuerdas de esta calle, de cuando veníamos por acá, de cuando vinimos al cine, de cuando…? Y seguimos juntos, como el primer día, ratita.

El Banquete

El día de hoy mi Ratita y yo cumplimos cinco años de casados; y casi cuatro de novios, suman ya nueve años juntos, Ratita, qué horror! ¡cómo he aguantado, merezco un monumento! jijiji

Ya en serio, tú sabes todo  esto, pero de todos modos lo escribo, la ocasión lo amerita.

Ratita, tú conoces mi pasado y mi familia. Sabes que crecí sola (y no física ni materialmente), no sola-mal; sola-conmigo-misma, pero sola al fin.

Puedo vivir sin nadie a mi lado, para sobrevivir tuve que ser autónoma y estoy trabajando en reparar los daños de mi pobre mentecita. No necesito falsas compañías ni ruido ni voces ni palabras huecas. Tuve que escucharme.

Pero desde que te conozco, tú has sido mi complemento. Mi compañero. Te miro a los ojos. Me miras a los ojos. Y sonreímos. Y conversamos. Y callamos.

Ya no estoy sola. ¿A que sí sabía que lo estaba?

Ya no estás solo. ¿A que no sabías que lo estabas?

Uno más uno = UNO

 

Yo que quiero socializar honesta y fraternalmente con mis compañeritos (a quienes no les baila un frijol en la panza, me consta porque ahi me tienen cada mes cambiándoles sus vales y pasándoles crédito del cel), y sus pláticas son (textual):

-Un tío tiene muchísimo dinero, vive en Nueva York y su casa es de tres pisos. Todas las vacaciones me invita, “ven yo te pago tu boleto de viaje redondo y tus gastos, también de tu hija”, pero pus yo no he querido ir… Y otro tío caga dinero, y el amigo de mi hermana gana quinientos mil pesos al mes, se acaba de casar, el vestido lo trajo de París, le costó ciento ochenta mil, se fueron dos meses a Europa, luego a África y terminaron jugando una semana en Las Vegas.

-Pues yo tengo un tío que vive en México {o sea estamos en México, ¿no? Traducción: ciudad de México y zona metropolitana, porque no distinguen Tepito de Ecatepec de cd. Satélite de Cuautitlán Izcalli de Santa Fe. Traducción más precisa (¿?): todo lo que está fuera del pueblo de diez casas hacia el df es México}, no sé dónde exactamente pero es una colonia muy elegante puras casas residenciales, pone un árbolototototote de tres metros, afuera monta un trenecito con muchos regalos. Y otro tío tiene muchas propiedades y bodegas que renta a empresarios, le acaba de regalar dos casas a su hijo de siete años. -Ay, pues el mío a su hija de dos años! -El otro día se fueron a Europa y llevaron ciento cincuenta mil sólo para gastos… -Pues yo  no me compro una Lobo sólo porque me da miedo manejar, que si no…

Mejor me regresé a mi cuchitril

Identidad y otros enigmas

Pues intercambié el título por el subtítulo del blog, así me gusta más (hasta qué horas lo voy descubriendo). No sé si tendrá consecuencias nefastas en las búsquedas de google (uy sí, como me buscan las multitudes), no creo, porque el dominio sigue igual, pero mis conocimientos tecnológicos no dan para más especulaciones.

Lo malo es que quedó más esquizofrénico de lo que ya estaba, ya no sé si soy Sabandija, Becca, quién es quién, quién escribe, quién responde los comentarios, quién es el destinatario del diario de Becca o ¿de Sabandija?, ¿cómo firmo mis comentarios en otros blogs?

Sabandija me facilita la escritura de este blog, cuyo invaluable, valioso y loable origen fue el de despotricar contra mis compañeritos, contra la taz guanabí perro parado, mis copueblerinos y, en fin, desahogar mi UNO POR CIENTO de lado oscuro, desagradable, amargoso, venenoso, en una palabra, sabandijesco. Necesitaba un lugar para vomitar, descargar mi bipolaridad esquizoide y después suspirar aliviada por haber dejado mi carga diaria, y poder continuar sin obstáculos con mi encantadora personalidad amo-a-la-humanidad-qué-feliz-soy-quiero-ser-mejor-cada-día.

Últimamente este blog ha perdido su toque sabandijesco, qué onda con malditos-los-odio-bola-de-pendejos-muertos-de-hambre-pobre-gorda-asquerosa. Y no está mal, pero me preguntaba si tendría que abrir otros diez blogs para no confundirme más y mantener el orden compulsivo: el de anécdotas inofensivas, el de anécdotas con sentido, el de amo a la humanidad, el de cómo me quiero y me acepto, el de mis lecturas y reflexiones intelectuales trascendentales, el de soy adicta a la tele, el del pasado el Tiempo la Memoria, el de los traumas, el de las fotos venideras, el de cómo es profunda la ropa y Simmel y Eco y el cuerpo y la hermeneutica, el de la historia familiar…

Ay no, mejor me quedo con este, total, que siga siendo de todo y de nada y que siga cumpliendo con su vital, créanme, vital función. Escriba sobre el tema que sea, el título me recordará que se trata de decir lo que siento y lo que soy (?¡), sin miedo. A veces será equis, a veces será de qué pena qué horror de persona soy, y a veces será bonito.

Mi estómago me lo agradecerá.

Esto de las listas es muy fructífero, puede aplicarse a cualquier tema. También es una de mil partes

BOSTON LEGAL Mi gigi dice “ash, ¿por qué no estudié derecho?”

THE SHIELD Policías y ladrones de a deveras. Sórdido. Humano. Y mi novio Vic todo machote y bulldog…tómame soy tuya como y donde quieras

DIRT Sórdido. Medios-Dinero-Poder.

DAMAGES Otra de crímenes, poder, dinero, ley que no justicia. Actuación magistral de Glenn Close. Patty Hewes (su personaje) diciendo: yo nunca pierdo.

GLEE Don’t stop believing. Personajes marginales. Decadente y BELLA ¡a la vez!

THE TUDORS Brillante, producción espectacular. Sangre y poder, con mi novio Jonathan Rhys-Meyers. Escena: Enrique VIII, presidiendo una solitaria y enorme mesa, devora, engulle, ataca usando las manos un platillo, mientras observa la cámara con una mirada de placer, desafío, voracidad, LA VIDA

La ley y el orden Crímenes, sangre, juicios

La ley y el orden UVE Violaciones y homicidios horrendos

Cuéntame cómo pasó Dios nos libre de una dictadura, oficial

Hung Debería haber una escuela de gigolós para hacernos felices

Project runway Moda, ropa, ropa, ropa!

Raising de bar Más abogados

The mentalist Crímenes, psicología y psiquiatría

In treatment Yo quiero una consulta con mi novio Gabriel Byrne

So you think you can dance? Podría pasar horas viendo las rutinas de baile de estos malditos que parecen de chicle y que las preparan en ¡cinco horas y media! Ah, y la presentadora Cat Deely es otra que me despierta deseos lesbianescos

Rescue me Un bombero decadente

Life Otra de detectives, con mi novio Damian Lewis

Sin tetas no hay paraíso (la original colombiana)  A ver si los televisos aprenden a hacer un culebrón así, y eso que no es brasileña

The matchmaker Por eso no soy millonaria…

The big bang theory

Drop dead diva

No tomarme tan en serio (uuuuy, lo veo imposible; además, si lo hiciera, este blog no tendría razón de ser y desaparecería, y qué desgracia, digo, qué tragedia sin parangón)

Alivianarme (parecido con el anterior, pero no es igual)

Disfrutar mi presente (no manches, dije propósitos, no sueños guajiros)

Sonreír (iba a poner “más a menudo”, pero sería inexacto, debo dejarlo en “sonreír” simplemente)

Tomar fotos cuyo objetivo sea mostrar cuán peculiar, bonito, idílico, divertido, memorable, invaluable, agradable y todo lo que termine en -ble es mi entorno y mi modo de verlo, claro.

Madurar (no sé bien qué significa, pero debe encontrarse en cualquier lista de propósitos)

Poner un poco (hasta aquí vamos bien) de orden en el chiquero de mi casa, mi coche, mi clóset, mi escritorio laboril y sí, también en mi vida (no, aquí ya chafeó)

Aceptar que mi vida no tiene orden, aunque por fuera parezca que sí. Aceptar que a lo mejor no tengo por qué casar ambas partes. Lo único malo es que NADIE, NADIE puede entrar a mi casa así de hola, he llegado, jojojo. Primero deben darme dos semanas para dedicarme frenéticamente tiempo completo a ordenar y quitar el polvo. ———oh oh oh se me está ocurriendo algo que no sabía que sabía: confieso que yo no tengo mayores problemas con la falta de orden y las apariencias y lo que puede haber detrás, el problema lo tienen los demás que no tengo idea cómo diablos me ven o luzco, que siempre exclaman ¡pero te ves tan seria, tan ordenada, tan propia y blablabla! Ellos se desmayarían de entrar a mi casa de la  impresión que se han forjado de mí, yo capto eso y es lo que me incomoda. No, señores, soy seria pero también me río, me trauma mi aspecto pero también soy un desmadre puertas adentro, soy muy civilizada (ejem, reprimida) pero estuve en el equipo de box de la universidad, puedo golpear  a puñetazos y patadas (nunca tuve la oportunidad, sniff, por eso necesité ring) nada-de-mamadas-de-jaloncitos-y-rasguños yo más bien me imagino rompiendo una botella y órale y puedo decir groserías peor que un carretonero, me gusta ir a la ópera pero en mi ipod hay cumbias pipipipipipipiiiiiii (más o menos así va el gritito ya todo un clásico, ¿no?)

Dejar de escuchar una canción ad nauseam cual si fuera un mantra (mi ratita dixit) (En la última hora y media ha sido Prendedor, con Cecilia Toussaint, y todavía no me canso)

Hablando de ventajas…

En algún periódico leí lo siguiente: la ventaja de twitter es que tienes tu muro en donde puedes poner lo que quieras y no hay necesidad de que la comunicación sea recíproca.” ¿O sea, cómo? Puso “ven-ta-ja”, no “característica”. Pero no nos rasguemos las vestiduras con lo de la ventaja, ¿me perdí alguna innovación en el mugroso diagramita de la comunicación que me enseñaban en la primaria?

Desvaríos

Querido diario,

A principios del mes fuimos a cu a ver las ofrendas. Tomé algunas fotos con la cámara viejita, cuyos rollos ya no venden en ningún lado, maldita tecnología. Siempre me gusta visitar el campus,  la biblioteca central es bellísima, ahora no puedo creer que me la haya vivido ahí durante años, en la sala principal de la planta baja, con las islas de fondo a través de los cristales.

Pero volviendo a las ofrendas, no hubo alguna que me gustara de forma especial, la de no sé qué facultad tenía horrendas faltas de ortografía del tipo haver y velleza. Y luego me dieron ganas de ir al baño y no había otros más que los de la Central, pero en la entrada nos negaron el paso a todos los visitantes, tuve que ir a la gasolinera en av. Universidad. Lo que estuvo fantástico fue la comida. Había muchos puestos, de tamales normales y vegetarianos, garnachas, huaraches gigantes, atole, esquites (riquísimos), elotes, tortas, crepas, chicharrones, pastelillos, café (ash, de acordarme ya me dio un hambre…). En todos había filas kilométricas, las multitudes hambrientas abundaban, y yo me tardé años en decidirme qué tragar en medio de tantas opciones.

El caso es que me formé en la fila de un puesto tamalesco, y cuando ya me iba a tocar, la monita de atrás se me adelantó (yo tan sope nunca protesto ni proporciono codazos a diestra y siniestra). Me limité a pensar consoladoramente: “ha de ser del pueblo de diez casas, con semejante educación. Qué ganas de ganar en estupideces como meterse en la fila, démosle chance”. Esperé pacientemente a que la despacharan: ¿de qué sabores tiene?, ¿y el atole, de qué es?, ¿cuánto cuestan? “ash, encima una muerta de hambre, qué es eso de preguntar cuánto cuesta un tamal antes de pedirlo”. Medio la miraba de lado, de reojo y de la cintura para abajo, zapateando mentalmente la punta del pie, cuando de pronto algo me llamó la atención, tal vez su voz… y que voy advirtiendo que conozco a la monita, la miro ya con atención, analizo su vestimenta, tiene la misma jeta aunque con monumental papada, ya está francamente gorda y deforme, y la acompaña el mismo monito de hace años, de cuando entró a la carrera…

Fue raro verla de nuevo, después de tantos años. Somos de la misma generación de filosofía, pero después del primer año nos dejamos de ver porque yo preferí las clases vespertinas y concernientes a literatura, antropología, estética; y ella se consagró a la filosofía política. Por cierto, un día, para despejarme, merodeé en la sección de la biblio donde están las tesis, fisgoneé la suya de licenciatura (ella se tituló en chinga, sin problema alguno) y debo reconocer que era una chingonería (para continuar con el adjetivo tan útil y acomodaticio). Era un mamotreto, no recuerdo cuál era el tema exacto de filosofía política que abordaba, pero ponía: para llegar a x recordemos que Habermas dice…y venía un capítulo enorme completo explicando perfectamente a Habermas, y así con Benjamín, Adorno, Horkheimer (bueno, toda la escuela de Frankfurt), Apel, Rorty, Marx por supuesto, y anexas,  y así, para al final exponer su tema magistralmente. Sobra decir que me deprimí horrible cuando la hojeé.

Volviendo a la monita, fue como verme en un espejo, de ahora y de antes simultáneamente. ¿Los resultados? No lo sé. ¿En dónde nos encontramos actualmente? ¿Habremos logrado nuestros sueños, metas? ¿Estamos donde pensábamos que íbamos a estar hace cinco, diez años? Yo definitivamente no, pero entre tanta queja sabandijesca mi vida me gusta, aunque usted no lo crea, digo, estoy consciente de que me va muy bien, aunque mi sabandija lo vea todo negro (aunque eso de decir “me va bien” siempre implica bien en relación a algo, o sea que requiere de una comparación con los demás, y si necesito mirar en derredor es que ya no estoy tan a gusto conmigo misma y por eso necesito referencias y… ash). Lo que pasa es que mi estado perenne y natural es que nunca me guste nada, y años después volteo y me digo: pero si entonces era feliz, y no lo sabía…

Pero no hablemos de mí, que las cosas hablan por sí solas. O sí hablemos, pero a través de la monita y los recuerdos. Me acuerdo que en ese primer año ella y compañía me invitaron a un círculo de estudio, sobre filosofía política, claro. Acepté con entusiasmo de novata e ingenuidad sin fin y avidez de conocimiento. Reconozco que eran unos doctos en la materia, había monitos de otros años y de otras carreras, y habían leído todo lo leíble al respecto. Y yo apenas era un renacuajo cuyas lecturas habían sido de todo menos de política. Alguna vez uno, precisamente de políticas, creo, de plano dijo: “pues a mí me dijeron que esto era un círculo y en un círculo todos somos iguales y todos aprendemos de todos y todos deben participar”, y me miró fijamente. Gulp. Sorry por no tener nada que aportar al conocimiento universal.

Pero bueno, fue el único con tolerancia cero, y no duró mucho, porque era miembro del ¡partido comunista! (qué impacto que existiera o exista algo así todavía, al menos en nombre) y lo mandaron a Francia o Inglaterra a un curso para continuar su formación rojilla y salvar al mundo. Alguien me pasó el chisme que eso del partido era su modus vivendi, y además de vivir de su afiliación, ya había ido a Rusia, Alemania y anexas, en misiones de preparación intelectual súper acá. ¿Hay algo más deprimente que enterarte de algo así? Qué año tan raro fue ese mi primer año de facultad. Sí, el monito cuyo nombre no recuerdo ni quiero hacerlo, sabía a montones, y era una enciclopedia andante, y tenía “experiencia política” y blablabla, pero por lo visto no le sirvió de nada, al menos de nada de lo que él decía buscar. No lo he vuelto a ver ni a saber de él, pero ciertamente el mundo no ha sido salvado por él ni por nadie, de hecho está mucho peor, y sus fantasías mesiánicas (del monito, que no del mundo, espero) y la igualdad y libertad y fraternidad pues quién sabe qué son y a quién diablos le interesa.

Afortunadamente recapacité pronto, la onda mesiánica en su faceta bienbienbienbienintencionada, definitivamente no es lo mío, y me salí. Aprendí mucho, y no sólo de teoría política, aprendí de ellos, gracias mil; prácticamente todos, menos el rojillo profesional, eran buenas personas y practicaban los valores que pregonaban: compartían el pan, el vino, el conocimiento, pensamiento crítico, etc., pero esos rollos siempre me han dado desconfianza. ¿Y era yo la ingenua?

Ya estoy desvariando nuevamente. La monita tamalesca conoció ahí al monito que la acompañaba, se enamoraron perdidamente, y al parecer continúan juntos. Era una relación medio extraña, como que ella era castrante, no lo soltaba a sol ni a sombra, no permitía que hablara con otra mujer ni mucho menos que viera a nadie más, y él se sometía mansamente. Recuerdo que me miraba con ojos de odio infinito como si se lo fuera a quitar, nada que ver…

Otra onda que ella tenía, acorde con el mesianismo, era, claro, ¡el feminismo! La sociedad odia a las mujeres y nos convierte en meros objetos sexuales, nos domina con el consumismo y con las portadas de revistas y con la talla cero y blablabla. Todo es una conspiración maldita contra nosotras, pobres. Entonces, el diablo mismo encarna en la moda, el maquillaje, la delgadez, el coqueteo y las posesiones materiales. Veo que sigue con lo mismo, porque como ya dije, advertí que tiene como veinte kilos de más, cara lavada, vestida con dejadez absoluta, pero no, no es cualquier dejadez, es la que dice: ve cuán profunda, intelectual, librepensadora y crítica soy, que no me importa nada mi apariencia. Y todas las que nos preocupamos por el aspecto somos unas taradas enajenadas víctimas de la conspiración capitalista feminicida. Bueno, sí, ¿y?

Y ya, eso fue lo que pasó. Repito, fue raro. Me vinieron recuerdos que ya ni sabía que tenía.

No somos nada…

Semana interesante (sí, ya sé que no ha terminado), positivamente ajetreada, intelectualmente demandante (al fin!), he conocido a gente agradable buenísima vibra (saluditos, qué gusto), películas peeeeliiiiiiiiicuuuuulaaaaaas (bastardos sin gloria, silencio en el lago (horrible pero horrible-bien, aunque pagas por sufrir, mis deditos terminaron destrozados), más extraño que la ficción, serie glee (buenísimaaaaa!)).

Peeeeeero, este es el diván sabandijesco, así que prefiero postear algunas cosas que he oído de mis compañeritos (remember de una institución de cul tu ra), en un curso bueníiisimo que imparte un monito agradable, preparado, culto, etc,:

- (monita que se cree doctísima, pone cara de me siento super intelectual de izquierda): “esteeeee, ¿el quijote….?, ¿cuál es ése? ¿cervantes es el de el quijote?  

Digo, ya con esto debería terminar con los ejemplos, nunca en mi vida me hubiera imaginado algo tan estúpido. Casi nadie ha leído el Quijote, y menos completo (incluyéndome, sorry, algún día lo haré, espero), pero toooodos lo hemos oído mencionar, el Quijote por allá y el Quijote por acá. Pero bueno.

-¿Cómo era Edgar A. Poe?-. Silencio absoluto. Bueno, después yo respondo.

-¿Conocen a Octavio Paz?-. Los intelectuales responden que sí casi a grito pelado, con mueca de “o sea qué te crees, qué impertinente por preguntar algo tannnn básico”. -Ok, títulos de algunas de sus obras-. Silencio. Alguien aventura: “algo de la soledad…” Y párale de contar.

Como las intelectuales alardearon de su insuperable cultura, el monito les pregunta cuando surge la duda: ¿Cuando nació Eduardo VII? ¿Cuándo murió Luis XV? ¿El periodo presidencial de Obregón? y así por el estilo. La respuesta es “no sé” o “no me acuerdo”.

-¿Conocen a fulanita la pintora?-. Es una pregunta retórica, el monito usa el método de enseñanza a través de numerosas preguntas que la mayoría de las veces no esperan respuesta, es sólo para ligar su discurso. Sin embargo, las monitas históricas (son tres) con cara de suficiencia todo el tiempo, responden al unísono que claro, acompañándose de un enfático movimiento de cabeza y una mirada de superioridad sobre el resto de los mortales que, claro, debemos ser unos ignorantes. Entonces, el monito (que no esperaba respuesta), sabiamente les replica directamente: -¿cuándo nació?-. Silencio-. El monito se explaya. ¿Qué hizo?-. Silencio -. El monito se explaya y ¡ellas siguen diciendo sí con la cabeza! jajajajajajaja. El monito: -Se suicidó muy joven en París por blablablabla-. Alguien se sorprende y dice por lo bajo mientras el monito sigue hablando: “ay ¿a poco?”. Una histórica le contesta por lo bajo con harta suficiencia y con mímica de apoyo ilustrando la dramática caída del cuerpo: “sí, se aventó de la torre”. Y el monito llega a la parte de: “se disparó en la cabeza”. Ja ja ja ja ja ja.

Y así todo el tiempo, no mamar, qué pinche risa.

En casa no  me dio tiempo de prepararme mi batido para mi holgazán estómago, tuve que hacerlo en el pseudocomedor del trabajo, después lavé yo muy hacendosa mi tacita y mi cuchara. Tuve por unos segundos la ocurrencia de llevármelos, pero ingenuamente preferí dejarlos que se escurrieran. A las dos horas paso… y ya no está mi cuchara, busqué por todos lados, cajones, piso lavabo, y nada. No, no es de plata ni nada, si no es el valor del objeto, sino que son unos pinches manchados, o sea no pueden ver algo ahí nomás porque luego luego se lo agandallan.  Y qué bueno que sólo fue la cuchara, porque mi tacita es de esas mamiladas pintadas a mano con figuritas todavía más mamilas emplastadas por fuera; ahí sí que hubiera hecho coraje bilioso entripado. O sea qué onda con mis compañeritos de trabajo! Ya no hay moral, de verasssss…

Estoy en una fiesta-reunión, por el cumpleaños de una monita. Hay varias compañeritas de trabajo. Son las 7 de la tarde, más o menos. Ya está oscuro, durante el día hizo calor, pero de pronto se suelta un tormentón apocalíptico (post atrasado, de cuando todavía hacía calor). La lluvia ya no se quitará sino hasta la madrugada, pero en ese momento no lo sabemos, así que aguardamos. Se va la luz durante una hora en todo el pueblo, si alguien pensaba irse, lástima.

Le hablan por el cel a una monita, ha de tener como cuarentaytantos, con cuatro hijos adolescentes. Es su esposo. Ella con su minivocecita: “sí, sí, sí ya voy, ya estoy en la combi, ya voy a llegar”. Son las ocho, llega la luz. Parten el pastel. Ocho y media. Y yo: “no manches, pues hasta dónde vivirá, ni que estuviéramos en el fin del mundo, así cualquier esposo se enoja, mínimo se angustia, no? O sea que aprenda a mentir.”

El resto de la velada (jojojo, “velada”) ya no me la puedo quitar de la cabeza, con la angustia de su mentira chafa. No puedo evitar estarla observando. Pobre, angustiadísima. Comemos hasta atascarnos, luego el pastel. Y ella: “ay, ya no puedo más, cómo hemos comido, pero ahorita tengo que llegar a cenar porque no saben que vine ni tengo permiso”.

Decidimos irnos, la monita se me pega, porque sigue lloviendo. Una tercera le dice: “si quieres te llevo hasta tu casa, para más comodidad”. La vocecita, alarmadísima: “¡Nooooo, hasta mi casa nooooo, es que tengo que mojarme, si no no me cree! Mejor que Sabandija me aviente por ahí cerca.”

En el coche suena y suena el cel. “Sí, es que llovió. Sí, es que mejor me esperé y preferí que Sabandija me llevara. Sí, me esperé en el trabajo. Sí, ahí espérame, sí”. O sea no mames, hasta a mí me dieron ganas de madreármela. Primero, por su pinche vocecita de miniratón. Segundo, por no saber mentir y hacerse bolas ella sola ¿en la combi hace dos horas y luego que se esperó en el trabajo y cómo se pasó de la combi a mi coche y qué diablos hacía yo en el trabajo si salgo desde las cuatro y…? Acaba con la paciencia de un santo! Le doy la razón a su saico esposo…

Pobre. De que hubo gritos, reclamos e insultos, los hubo. ¿Habrá habido golpes? Pobre. Pero como bien decía Lammoglia: se lo meeereeeceee, señora, ¡quédese con su masacote y no se queje!

Lo peor de todo es que ni se queja. Lo ve de lo más normal, como el 99.9999 de los matrimonios pueblerinos que he conocido.

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